Únete a un tour en grupo pequeño desde Auckland a las Cuevas de Waitomo, guiado por un local que conoce cada rincón y historia bajo tierra. Camina por senderos suaves, navega en bote bajo miles de luciérnagas y disfruta de un almuerzo en Otorohanga antes de regresar. Si buscas sentir asombro y paz al mismo tiempo, este es tu plan.
“No mires tus pies, mira arriba o te perderás todo el espectáculo,” nos dijo Tom, nuestro guía, sonriendo mientras entrábamos en la primera cámara de las Cuevas de Waitomo. Escuchaba el crujido de una chaqueta impermeable detrás de mí y, la verdad, intentaba no pensar en lo mojados que estaban mis calcetines. Pero Tom tenía razón: cuando finalmente levanté la vista, parecía que el techo se había convertido en un cielo lleno de pequeñas estrellas azules. Todo estaba en silencio salvo por el goteo lejano de agua, y se respiraba ese fresco olor a tierra que solo se siente bajo tierra.
El viaje desde Auckland duró un par de horas, atravesando colinas tan verdes que parecían de mentira. Éramos un grupo pequeño, solo nueve personas más Tom, y al principio todos estábamos un poco tímidos, pero eso cambió rápido cuando nos contó cómo se perdió por primera vez en estas cuevas siendo adolescente (su madre todavía se lo recuerda). No hubo escaleras ni pasos estrechos, solo senderos suaves y alguna que otra inclinación para pasar bajo rocas bajas. Me gustó ese ritmo; nadie nos apuraba si queríamos detenernos a admirar alguna estalactita con formas raras o intentar pronunciar “Arachnocampa luminosa” (Li se rió cuando lo intenté, seguro que lo dije fatal).
¿Lo mejor? El paseo lento en bote por la Gruta de las Luciérnagas. Navegamos en completo silencio, solo se escuchaba el suave chapoteo del agua contra los lados. Las luciérnagas arriba creaban un brillo azul verdoso, como si alguien hubiera hecho agujeros en una cortina de terciopelo negro. Es difícil explicarlo sin sonar cursi, pero recuerdo sentirme muy pequeño y a la vez afortunado de estar ahí con desconocidos que de repente guardaron silencio. Se podían hacer fotos, pero la verdad es que mi móvil se quedó en el bolsillo casi todo el tiempo.
Después paramos a almorzar en Otorohanga, un pueblito con más pasteles que gente (o al menos así parecía). Tom nos dio recomendaciones para comer; yo probé algo llamado “kumara bake” que sabía mucho mejor de lo que parecía. En el camino de regreso a Auckland, todos estábamos más callados, tal vez cansados o simplemente pensando en esas luces bajo tierra. A veces todavía recuerdo esa vista cuando el ruido en casa se vuelve demasiado.
El tour completo dura unas 8-9 horas con traslados; la experiencia en las cuevas es de unas 3 horas.
Sí, incluye recogida y regreso gratuito desde hoteles en el centro de Auckland.
Sí, está permitido tomar fotos en todas las cuevas.
No, el almuerzo no está incluido, pero el guía recomendará buenos lugares en Otorohanga.
Solo hay que caminar suavemente unos 40 minutos; no hay escaleras ni que arrastrarse.
Ofrece una experiencia más tranquila con grupos pequeños y permite fotos dentro de ambas cuevas.
Incluye agua embotellada, café o té y snacks durante la visita.
Hay asientos especiales para bebés; contacta antes si tienes dudas sobre niños muy pequeños.
Tu día incluye recogida y regreso al hotel en el centro de Auckland, entradas para las Cuevas Gemelas Spellbound con guía en inglés durante unas tres horas, agua embotellada, café o té y snacks durante el recorrido, todo en un vehículo cómodo y con aire acondicionado.
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?