Recorre los vibrantes canales de Xochimilco en una trajinera pintada, probando tequila y mezcal mientras la música en vivo te acompaña. Degusta pulque y platillos mexicanos en una isla, atrévete con insectos comestibles y ríe con locales preparando tus propios cócteles. Una experiencia llena de vida y sabor para sentir México con todos los sentidos.
No esperaba que los colores me impactaran tanto la primera vez que subimos a la trajinera en el Canal de Nativitas, en Xochimilco. Los barcos están pintados de forma tan vibrante que casi parece un reto, y la música surge de la nada — a veces un mariachi que pasa flotando, otras un grupo riendo a carcajadas (quizá nosotros). Nuestra guía, Ana, nos entregó vasitos de barro para el brindis de bienvenida. El primer sorbo de tequila fue mucho más suave de lo que imaginaba. Desde otra trajinera cerca se olía el aroma de tortillas de maíz friéndose. Era temprano, pero ya hacía calor — ese tipo de calor que te pega la camiseta al cuerpo.
Navegamos por los canales con chinampas a ambos lados — esos jardines flotantes parecen tan tranquilos, pero Ana nos contó que existen desde la época de los aztecas. Señaló algunas aves que nunca había visto antes; la verdad olvidé sus nombres, pero recuerdo el destello azul en sus alas. En un momento alguien empezó a servir cócteles de mezcal y el ambiente se volvió aún más relajado. Hubo un instante en que todos nos quedamos en silencio para escuchar el agua golpeando la madera — no sé por qué, pero ese momento me quedó grabado.
La comida fue en el restaurante de la isla Meztli.X. Si nunca has probado insectos comestibles, pues… yo tampoco, y digamos que los chapulines son más crujientes de lo que esperaba (Ana se rió de mi cara). Nos sirvieron pulque en grandes jarros de barro; es lechoso y con un dulzor extraño, pero te va gustando después de unos sorbos. Paseamos viendo artesanías hechas a mano — bordados llenos de color y calaveritas por todos lados. Las fotos no le hacen justicia.
El final fue una experiencia para preparar nuestros propios cócteles en la trajinera — nos dejaron mezclar con el tequila o mezcal que más nos gustara (yo me pasé con el limón, seguro). Alguien tocaba la guitarra mientras flotábamos de regreso al muelle. Al terminar hubo otro brindis — de gratitud o algo así, pero sobre todo caras felices y un poco alegres bajo el sol. Sigo pensando en esa sensación de calma mientras nos dejábamos llevar de vuelta a casa.
Sí, el brunch está incluido junto con catas de tequila, mezcal, pulque e insectos comestibles en el restaurante de la isla Meztli.X.
No se especifica el tiempo exacto, pero considera varias horas incluyendo el paseo por los canales, la parada para comer y la actividad de cócteles.
Sí, durante el recorrido hay tequila, mezcal y cócteles ilimitados para disfrutar mientras navegas por los canales.
Es apto para todas las edades; los bebés pueden ir en cochecito y hay asientos especiales para ellos.
Sí, todas las áreas y opciones de transporte son accesibles para personas en silla de ruedas durante toda la experiencia.
Se recomienda reservar con tiempo porque los lugares en cada trajinera son limitados y se llenan rápido.
El idioma principal es español, pero los guías suelen hablar inglés; consulta al reservar si tienes alguna duda.
Tu día incluye abordar una trajinera tradicional en el Canal de Nativitas con tequila ilimitado, cócteles de mezcal y agua embotellada durante el paseo. Habrá una parada para brunch en el restaurante de la isla Meztli.X con platillos mexicanos, además de degustaciones de pulque e insectos comestibles si te animas. La música en vivo acompaña mientras la guía local comparte historias — todas las comidas y bebidas están incluidas antes de regresar por la tarde.
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