Vuela en globo sobre las pirámides de Teotihuacan al amanecer, brinda con vino espumoso mientras la ciudad despierta, y luego elige explorar las ruinas con guía local o regresar temprano a CDMX. Incluye recogida en hotel y desayuno — una experiencia mágica y única.
Lo primero que noté fue el silencio suave — no un silencio total, sino ese murmullo leve mientras todos intentaban despertarse a las 5 am frente a nuestro hotel en Ciudad de México. La camioneta olía un poco a café (creo que alguien derramó un poco), y nuestro conductor, Ernesto, nos saludó con una sonrisa somnolienta y un “¿Listos?” que me hizo sentir que tal vez sí lo estaba. El camino hacia Teotihuacan fue en su mayoría oscuro, con faros iluminando puestos al borde de la carretera y algunos perros buscando su desayuno. No paraba de pensar: ¿en serio voy a hacer esto?
En el punto de despegue hacía tanto frío que se me entumecieron las manos sosteniendo la taza de café que nos dieron. Había unas veinte personas, algunas parejas, una familia de Puebla, y un tipo que parecía ya haber tomado dos espressos. Nuestra piloto, Alejandra, nos explicó todo en español e inglés — bromeó sobre “no bailar de repente” dentro de la canasta (me reí más de la cuenta). Cuando finalmente despegamos, no fue nada dramático; solo un suave ascenso hasta que de repente pudimos ver todo Teotihuacan extendido abajo: la Pirámide del Sol bañada en luz dorada por un lado, cuadritos de cultivo por el otro. Alguien señaló San Juan Teotihuacan — casitas de colores pastel amontonadas — y por un momento nadie dijo nada.
No esperaba tanto frío allá arriba; me ardía la cara, pero luego nos pasaron vino espumoso (jugo para los niños) y alguien brindó “por las pirámides.” El viento cambió y flotamos justo sobre la Calzada de los Muertos. Traté de tomar fotos, pero la verdad se me movían las manos — ¿nervios, emoción o dedos congelados? Quién sabe. Al aterrizar (suave — mucho menos aterrador de lo que imaginaba), nos dieron certificados de vuelo que parecían un poco cursis pero… igual guardé el mío en la mochila.
Si quieres, puedes regresar directo a Ciudad de México después del vuelo en globo. Pero la mayoría nos quedamos a desayunar (huevos con nopales que tenían un sabor ahumado y dulce) y luego caminamos por Teotihuacan con una guía local llamada Carla. Nos mostró murales desgastados en las paredes de los palacios y explicó cómo la gente caminaba entre esos templos hace siglos. El sol ya calentaba más; los niños corrían adelante fingiendo ser antiguos sacerdotes o algo así. Para la hora de la comida me dolían los pies, pero honestamente, sigo pensando en esa vista desde arriba — todo se veía tan pequeño excepto esas pirámides.
La recogida empieza alrededor de las 5 am en tu alojamiento en Ciudad de México.
Sí, la recogida y regreso al hotel están incluidos en la reserva.
Regresas a Ciudad de México alrededor de la 1 pm si solo haces el vuelo en globo; es más largo si participas en el tour a pie.
No, el equipo es bilingüe y explica todo en inglés y español.
Sí, el desayuno está incluido tras el aterrizaje en Teotihuacan.
Sí, para menores ofrecen jugo en lugar de vino espumoso durante el brindis.
Puedes elegir regresar directamente a tu alojamiento tras el vuelo.
Este tour no es recomendado para embarazadas ni personas con problemas cardiovasculares o en la columna.
Tu día incluye recogida temprano en hotel de Ciudad de México, café al llegar al punto de despegue en Teotihuacan, paseo en globo sobre las pirámides con brindis de vino espumoso (o jugo), certificado de vuelo de recuerdo, tour opcional guiado a pie por las ruinas con desayuno, y transporte seguro de ida y vuelta a tu alojamiento.
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