Recorre senderos sombreados en la selva de Chacchoben con un guía certificado que da vida a los templos antiguos, escucha a los monos en la copa, prueba tintes de frutas locales (quizá te manches las manos) y refréscate con bebidas antes de regresar—una experiencia que va más allá de las fotos.
Lo primero que me llamó la atención en Chacchoben fue el olor, un aroma terroso y dulce, como hojas mojadas después de la lluvia. Nuestro guía, Javier, nos esperaba junto a la van (con aire acondicionado, menos mal) y nos entregó botellas de agua fría antes de arrancar. Tiene una forma muy tranquila de contar historias, a veces se detenía para dejar que los sonidos de la selva llenaran el silencio. Había pájaros por todos lados, pequeños destellos de color que se movían entre los árboles. Intenté sacarles fotos, pero solo conseguí formas verdes borrosas.
El paseo fue sencillo, caminos planos y nada complicado, y Javier se paraba a cada rato para mostrarnos detalles que yo jamás habría notado. Nos señaló unos frutos rojos pequeñitos que los locales usan para hacer tintes (todavía tengo una mancha en los dedos de probarlo). En un momento nos preguntó si escuchábamos los monos aulladores a lo lejos. Pensé que bromeaba hasta que ese rugido profundo resonó entre los árboles, me puso la piel de gallina. Las ruinas en sí se sentían tranquilas y antiguas, nada de multitudes. Nos quedamos frente a un templo mientras Javier nos contaba cómo se reunían allí hace siglos. Intenté repetir una palabra maya para “sol” y la pronuncié fatal; Javier se rió y dijo que tenía “acento turista”.
Al final nos dieron refrescos, que después de tanta humedad supieron extrañamente perfectos, más dulces que en casa. El regreso fue tranquilo; todos medio se quedaron dormidos o miraban el verde pasar. Sigo pensando en ese momento bajo los árboles, cuando todo quedó en silencio salvo los pájaros y el viento. Es difícil de explicar, pero se queda contigo.
El tour guiado en Chacchoben dura aproximadamente 2 horas.
Sí, el transporte es en un vehículo con aire acondicionado.
Incluye agua embotellada y refrescos durante el recorrido.
Sí, bebés y niños pequeños pueden ir en cochecito o carriola.
Sí, las entradas a Chacchoben están incluidas en la reserva.
Sí, el tour es accesible para personas en silla de ruedas.
No, es apto para todos los niveles de condición física.
Tu día incluye recogida en vehículo con aire acondicionado desde Costa Maya, todas las entradas a las ruinas de Chacchoben, un guía local certificado que te acompaña por senderos sombreados de la selva, agua embotellada y refrescos para que solo te preocupes por disfrutar.
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?