Sube a un catamarán privado en Cancún con tu grupo y disfruta 3.5 horas de música, chapuzones y risas. Haz snorkel en aguas cristalinas con equipo incluido, aprovecha la barra libre, pica sándwiches y ensalada de pasta entre baño y baño, y relájate al sol o bajo sombra mientras la tripulación se encarga de todo.
Las valoraciones vienen de viajeros que reservaron esta misma experiencia. No las editamos ni filtramos.
Leer todas las reseñas ›La misma experiencia con otros operadores: compara precio, valoración y duración.
Cancún: Paseo Privado en Catamarán con Snorkel, DJ y Barra LibreEstás aquí★ 4.75 (20)3h 30mUS$ 3,900
Montego Bay: Tour de Snorkel, Margaritaville y Recogida en HipstripExplora los arrecifes de Montego Bay, relájate en Margaritaville y compra en Hipstrip con transporte privado y equipo de snorkel incluido. Disfruta la costa de Jamaica con recogida fácil.★ 5.00 (7)3hUS$ 39Ver › Lo primero que noté fue la música: no estaba fuerte, solo ese ritmo suave mezclándose con el golpeteo del agua en el casco. Apenas salimos del muelle en Cancún, alguien me pasó una mimosa (el vaso frío, las gotas resbalando por mis dedos) y ahí supe que este paseo no iba a ser como ningún otro. El sol ya calentaba, pero había sombra si la querías. El capitán sonrió y nos preguntó si teníamos alguna ruta en mente — resulta que puedes elegir dónde anclar para hacer snorkel o simplemente flotar un rato. Eso no me lo esperaba.
Me puse el equipo de snorkel (había tallas para todos, incluso para mi cara pequeña) y me deslicé en un agua tan clara que veía mis pies moviéndose debajo. Hubo un momento ahí abajo — todo se escuchaba lejano, solo mi respiración y algún grito desde el barco. Peces por todas partes, cruzando rayos de sol. Cuando subí, alguien me ofreció un sándwich y una toalla fría. Puede sonar simple, pero después de la sal y el sol, esa toalla se sintió como un lujo.
Más tarde, el bartender preparó algo con ron (nunca supe cómo se llamaba), y terminamos bailando cerca de la proa mientras el DJ ponía reggaetón del bueno. En un momento intenté seguir la letra en español — fatal — y todos se rieron, incluso uno de la tripulación que me chocó la mano igual. Había snacks por todos lados; nada complicado, justo lo que quieres después de nadar: ensalada de pasta, papas, bebidas frías alineadas en la barra. Todo era relajado pero especial a la vez. Tal vez porque nunca se sintió apurado ni lleno — solo nuestro grupo, tirados en los cojines o con las piernas colgando al borde.
No dejo de pensar en esa última hora, ya de regreso a Cancún — la sal en la piel, el pelo enredado por el viento, todos callados un rato mirando pelícanos pasar rozando el agua. Es increíble lo rápido que pasan 3 horas y media cuando ni miras el reloj.
Pago seguro en Viator

¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?