Comienza en Piazza Barberini y evita las colas para entrar a las Criptas Capuchinas — huesos por todas partes, pero con una calma sorprendente — luego recorre murallas y caminos antiguos para explorar las famosas catacumbas de Roma con un guía local que comparte historias durante todo el trayecto. Prepárate para momentos de asombro, escalofríos y una nueva forma de ver lo que hay bajo la ciudad.
Nos encontramos con el grupo justo en la Piazza Barberini — imposible no ver la fuente, siempre hay gente tomando fotos. Nuestro guía, Marco, nos saludó y empezó con una historia sobre monjes y huesos que me hizo reír (y también me puso un poco los pelos de punta). Nos dirigimos directo a las Criptas Capuchinas. Había visto fotos, pero nada te prepara para ese primer paso adentro: todo es silencio, casi frío, y el aire huele a piedra antigua y un toque de incienso. Marco nos fue señalando las capillas — Calaveras, Pelvis — y traté de no quedarme mirando demasiado tiempo cada exhibición. Es curioso, pero transmite una paz extraña. En una pared había una frase en latín (“Lo que tú eres ahora, nosotros lo fuimos…”), que se me quedó dando vueltas todo el día.
Después subimos a una furgoneta (menos mal que tenía aire acondicionado — el verano romano no es broma) y salimos más allá de las Murallas Aurelianas. Marco no paraba de contar anécdotas; hasta bromeó diciendo que el tráfico romano es más peligroso que los gladiadores. Mientras avanzábamos por la Vía Apia, nos habló de la revuelta de Espartaco justo en ese lugar. La carretera es tan antigua que se ven las marcas de los carros de entonces. Cuando paramos, apoyé la mano en una de las piedras — aún estaba caliente por el sol.
El momento más impactante fue bajar a las Catacumbas de San Calixto. Las escaleras son estrechas y frescas; mis gafas se empañaron al instante (un consejo: lleva una chaqueta ligera). Allí abajo parece otro mundo — túneles oscuros con nichos vacíos, frescos desvanecidos si te fijas bien. Marco nos explicó cómo los primeros cristianos se escondían aquí durante las persecuciones; casi podía oír ecos en esos pasillos. Alguien preguntó por fantasmas y él solo sonrió — “Aquí solo hay historia.” Todavía pienso en lo silencioso que se sentía comparado con el bullicio de Roma arriba.
Terminamos de nuevo en la Piazza Barberini, entrecerrando los ojos al sol como topos que salen a respirar. Algunos se fueron a por un gelato o un espresso cerca (yo me uní). Si te interesa el lado más extraño de Roma o simplemente quieres un respiro de las multitudes, este tour por las catacumbas es otra cosa — no es bonito en el sentido tradicional, pero es inolvidable a su manera.
El tour dura aproximadamente 3 horas, incluyendo los traslados entre los sitios.
Sí, incluye transporte ida y vuelta con aire acondicionado desde el centro de Roma.
Se visitan las Catacumbas de San Calixto u otro sitio principal según los días de apertura.
Sí, tienes acceso sin colas a las cinco capillas de las Criptas Capuchinas.
El punto de encuentro y regreso es en Piazza Barberini, en el centro de Roma.
Sí, hombres y mujeres deben cubrir rodillas y hombros para entrar a los lugares religiosos.
No, no se permiten cochecitos por los pasillos estrechos; sí hay asientos para bebés si se solicitan con 72 horas de antelación.
Se ven brevemente las zonas sobre el suelo, pero la mayor parte del tiempo se exploran túneles y criptas bajo tierra.
Tu día incluye entrada sin colas a las Criptas Capuchinas (las cinco capillas) y a una de las históricas catacumbas de Roma, además de transporte ida y vuelta con aire acondicionado desde Piazza Barberini y un guía local en inglés que te contará historias durante todo el recorrido antes de devolverte al centro de Roma.
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