En la Destilería Bonne Mère de Guadalupe sentirás la historia bajo tus pies — desde caminar entre columnas de cobre hasta probar rones vintage directamente de la bodega. Con un guía local que comparte relatos familiares y una cata relajada, vivirás cultura y sabor en una sola tarde.
Confieso que no esperaba que el aire en la Destilería Bonne Mère oliera tan… dulce. Lo noté nada más cruzar las viejas rejas de hierro: caña de azúcar y algo más profundo, tal vez melaza, flotando en el calor. Nuestra guía, Lucie, nos llamó con una sonrisa y empezó a contarnos cómo su abuelo trabajaba aquí. Tenía una forma de hacer que hasta el oxidado puente del tren pareciera un tesoro familiar. Me encantó ese detalle.
Primero paseamos por el museo de la destilación, donde tuberías de cobre se enredaban por todos lados y fotos antiguas decoraban las paredes. Lucie nos mostró herramientas desgastadas —algunas del siglo XIX— y explicó cómo transportaban la caña por ese puente de atrás. El lugar tenía vida propia; si te quedabas quieto, casi podías oír pasos resonando en el suelo de piedra. Me distraje con un cartel desgastado que decía “Grands Rums” (mi francés sigue siendo pésimo), pero Lucie se rió y me dijo que la próxima vez lo intentara en criollo.
La bodega era más fresca, casi húmeda, y llena de barriles —miles de ellos. Olía a madera y a algo punzante a la vez. Probamos tres rones: uno transparente como el cristal, otro dorado y especiado, y uno más viejo que quemaba lento pero terminaba suave. No voy a mentir, tosí con el último trago (Lucie fingió no verlo). No había presión para comprar nada, pero al final me llevé una botella —no pude resistirme después de escuchar esas historias. La verdad, de vez en cuando aún recuerdo ese primer sorbo.
Sí, tanto el lugar como las opciones de transporte son accesibles para sillas de ruedas.
Sí, bebés y niños pequeños pueden acompañar en cochecito o carrito.
Sí, la visita incluye una sesión de cata con varios rones tradicionales de Guadalupe.
La destilería fue fundada en 1863 y es la más antigua de Guadalupe.
Sí, hay una tienda donde puedes adquirir toda su gama de rones tras la cata.
Sí, los animales de servicio están permitidos durante toda la experiencia.
Tu visita incluye acceso guiado a la destilería en funcionamiento más antigua de Guadalupe con relatos de un guía local, entrada al museo de destilación y la bodega histórica, además de una cata relajada con varios rones vintage antes de que puedas recorrer la tienda o quedarte un rato más si quieres.
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