Vas con un capitán local desde la marina de Miami, recorres la ciudad con música, ves mapaches salvajes en Raccoon Island (¡no alimentarlos!), y luego nadas o descansas en las aguas poco profundas de Haulover Sandbar. Un plan relajado pero lleno de detalles que recordarás cada vez que escuches gaviotas.
“¿Ves esa línea de manglares?” sonrió el capitán Luis mientras nos guiaba bordeando South Beach. “Ahí es donde los mapaches bajan a chismear por las mañanas.” No sabía qué esperar de un tour en barco por Miami, pero no esto: Luis hablando de dramas de mapaches como si fueran vecinos de toda la vida. La ciudad quedó atrás, reemplazada por el chapoteo del agua contra el casco y ese olor salado que sólo se siente aquí. Alguien puso Bad Bunny por los altavoces Bluetooth (puedes conectar tu propio teléfono—mi playlist fue vetada), y hasta las gaviotas parecían moverse al ritmo.
Raccoon Island no es una isla como la imaginaba, más bien un enredo de verde donde estos pequeños bandoleros viven libres. Nos acercamos despacio (sin molestar; Luis nos recordó que no hay que alimentarlos), y claro, dos mapaches asomaron entre la maleza como evaluándonos. El silencio sólo se rompía con la brisa suave y nuestras risas cuando uno intentó robarle un sándwich a alguien directo de la hielera. Aún recuerdo lo raro que se sintió, ser observados por animales que ni siquiera notaban que estábamos ahí—como si sólo cruzáramos su mundo por un rato.
Después nos dirigimos a Haulover Sandbar. El agua se volvió de un turquesa casi irreal, tan cálida que hasta yo no pude resistir lanzarme. Había otros barcos, pero nadie se sentía apretado; todos flotando, bailando o comiendo papas en agua hasta las rodillas. El sol pegaba fuerte—olvidé ponerme bloqueador en las rodillas (clásico)—pero Luis tenía agua embotellada y hielo en la hielera, así que estábamos bien. La arena entre mis dedos se sentía áspera pero agradable. Y sí, si llevas tus propios snacks o bebidas, se arma tu propia fiesta ahí afuera.
Puedes elegir entre una experiencia privada de 2 o 4 horas.
Sí, hay tiempo para nadar o relajarte en Haulover Sandbar durante el paseo.
Sí, te animamos a llevar tus snacks y bebidas; agua, hielo y hielera están incluidos.
Sí, todos a bordo cuentan con chalecos y equipo de seguridad.
Sí, la experiencia es accesible para personas en silla de ruedas.
Se requiere firmar un consentimiento antes de subir al barco.
Sí, los bebés pueden ir en el regazo de un adulto; también se permiten cochecitos.
Los mapaches son salvajes, así que no está garantizado, pero es muy probable que los veas.
Tu día incluye un capitán privado que maneja un Bayliner de 22 pies desde una marina de fácil acceso en Miami, con agua embotellada en hielera con hielo, uso de equipo de snorkel si quieres, sistema de sonido Bluetooth para tu música (o la de alguien más), y todo el equipo de seguridad—solo trae tus snacks y bebidas favoritas para darle tu toque a esta aventura relajada antes de regresar a tierra.
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