Camina por las pasarelas cerca del glaciar Mendenhall, observa salmones (y quizás osos), y luego sube a un jet boat con un capitán local para buscar ballenas jorobadas. Hay café caliente, snacks para compartir y tiempo para respirar el aire salvaje de Alaska—con recogida incluida para que solo te relajes.
Todo empezó con una sonrisa de nuestra conductora—nos preguntó si alguna vez habíamos visto un glaciar de cerca. Le confesé que no, y ella me guiñó un ojo como si supiera algo que yo no. En la zona recreativa del glaciar Mendenhall, el aire era fresco y puro, casi con un toque a menta (¿será ese el olor típico de Alaska?). Caminando por la pasarela sobre los arroyos donde nadan los salmones, no podía evitar mirar a mi alrededor buscando osos—nuestro guía bromeó diciendo que “son los verdaderos locales”. No vimos ninguno, pero sí un destello rojo cuando alguien señaló a los salmones en época de desove. En el centro de visitantes había fotos antiguas del glaciar retrocediendo con el tiempo; eso me dejó en silencio por un momento.
Después nos subimos a un minibús y nos dirigimos al puerto de Auke Bay. Nuestro capitán, Mark, lleva años avistando ballenas, desde antes de que yo naciera—nos indicó dónde ponernos para tener la mejor vista, pero también nos dijo “solo mantengan los ojos bien abiertos, siempre sorprenden”. El jet boat iba muy cerca del agua y rápido, pero sin hacer mucho ruido—sin olor a aceite ni nada. Cuando por fin vimos la espalda arqueada de una ballena jorobada… la verdad, es difícil de describir. Todos nos quedamos en silencio, salvo un niño que susurró “wow”. Lloviznaba un poco, pero a nadie le importó; mi chaqueta se mojó y mis manos olían a café del termo que nos dieron. Alguien pasó una bolsa de snacks (yo cogí pretzels) y nos quedamos mirando el agua juntos.
Le pregunté a Mark cómo encontraba ballenas todos los días—se rió y dijo “ellas nos encuentran a nosotros”. Hay algo especial en estar ahí, en la luz gris de Juneau, con extraños que de repente se sienten como amigos. Quizá fue el frío o simplemente Alaska haciendo lo suyo. De regreso no podía dejar de pensar en lo pequeños que somos junto a esos animales—y en lo contento que estaba de que alguien más condujera para poder quedarme mirando ese verde y azul que pasaba volando.
El tour incluye dos horas en el agua más tiempo en el glaciar Mendenhall; la duración total depende del traslado, pero suele ser media jornada.
Sí, el tour incluye recogida desde tu crucero.
Recibirás snacks empaquetados y café o té durante la excursión.
Contarás con guías locales tanto en el glaciar Mendenhall como en el jet boat para avistar ballenas.
Los bebés son bienvenidos; pueden ir en cochecito o en el regazo de un adulto.
El tour es accesible para todos los niveles físicos; además hay transporte público cercano.
Podrías ver salmones en desove o incluso osos cerca del glaciar Mendenhall si tienes suerte.
Tu día incluye recogida en el crucero, entrada a la zona recreativa del glaciar Mendenhall con tiempo para explorar Photo Point Outlook y exposiciones educativas, dos horas de avistamiento de ballenas en un jet boat respetuoso con la fauna marina y guiado por un capitán experto, además de snacks empaquetados y café o té caliente antes de regresar cómodamente al puerto.
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?