Flota sin esfuerzo en el Gran Lago Salado de Utah, nada o relájate con almohadas de spa mientras el guía comparte historias y chistes locales. Disfruta snacks ligeros y agua embotellada a bordo, además de agua dulce para enjuagarte tras el baño salado. Un plan tranquilo con risas, curiosidades científicas y una paz que recordarás más de lo que imaginas.
“No te afeites antes de venir, créeme,” nos dijo nuestro guía sonriendo mientras subíamos al pontón en la marina. Había oído hablar de los insectos cerca de la orilla, pero no esperaba que me dieran un sombrero de apicultor al instante. Fue raro pero reconfortante, como si me estuvieran contando un secreto local. El aire olía a minerales, algo metálico pero agradable, y a lo lejos se veían esas ondas de calor bailando sobre las salinas.
Cuando nos alejamos un poco con el motor, de repente todo quedó en silencio salvo el zumbido del barco y la risa de alguien detrás. Ya no había bichos. El lago se extendía plano y plateado bajo el cielo, parecía otro planeta. El guía empezó a contarnos que casi nada vive en esas aguas salvo unos camarones de salmuera (creo que los llamó “monitos de mar” en broma). También lanzó un par de chistes salados, unos mejores que otros. Al parar para el primer baño dudé en meterme, pero luego simplemente me recosté y floté sin esfuerzo. Es difícil explicar esa sensación, como si tu cuerpo olvidara la gravedad por un momento.
Me entró un poco de sal en la boca (no lo recomiendo), pero tenían cubetas con agua dulce para enjuagarme cara y manos. Alguien pasó unas almohadas de spa para que pudiéramos flotar mirando al cielo; no paraba de pensar en lo tranquilo que estaba todo, salvo el suave chapoteo contra el barco. Comimos snacks ligeros y bebimos agua fría mientras nos dejábamos llevar, nada lujoso pero después de flotar sabía a gloria.
Todavía recuerdo esa extraña sensación de ingravidez, no solo física sino mental, si me entiendes. Hay algo especial en estar ahí con extraños que terminan riendo juntos al ver lo ridículo que se ve uno flotando como un corcho. En fin, si buscas algo diferente cerca de Salt Lake City, esta excursión al Gran Lago Salado es de las que repetiría sin duda.
El tour dura aproximadamente 2 horas de principio a fin.
Sí, habrá dos paradas en el lago para que puedas nadar o flotar en el agua salada.
Incluyen agua embotellada y snacks ligeros para todos los pasajeros.
Debes llevar traje de baño, toalla y protector solar para nadar o flotar en el lago.
Hay duchas completas en la marina al terminar el tour.
Evita afeitarte justo antes para no sentir ardor por el contacto con el agua salada.
El tour es apto para todos los niveles; se pueden llevar bebés en cochecito y se permiten animales de servicio.
Puede haber insectos cerca de la orilla al salir, pero desaparecen una vez en el lago; si hace falta, te dan sombreros.
Tu día incluye agua embotellada para mantenerte hidratado mientras flotas o nadas en el Gran Lago Salado de Utah, snacks ligeros durante el paseo en barco, almohadas de spa para relajarte flotando en la superficie, cubetas con agua dulce para enjuagar la sal de cara y manos tras el baño, y acceso a duchas completas en la marina al regresar.
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