Disfruta de tu propia calesa privada y descubre los mejores rincones de Central Park, desde Bethesda Fountain hasta Cherry Hill, con tiempo para fotos y anécdotas. Mantas calentitas si hace frío, conductores locales amables que conocen cada detalle y la oportunidad de alimentar al caballo al final. Un respiro relajado en el ritmo frenético de NYC.
Confieso que tenía más curiosidad que otra cosa cuando reservamos este paseo privado en calesa por Central Park. Hay algo en ver Nueva York desde detrás de un caballo tranquilo que hace que la ciudad se sienta más suave, como si te metieras en una película antigua por un rato. Nuestro conductor, Salim, tenía una forma de hablar que hacía que hasta las palomas parecieran parte de una gran historia. Salimos desde Columbus Circle y en minutos el ruido de los taxis quedó atrás. El aire olía un poco a heno y a abrigos de invierno (hacía frío, menos mal que nos dieron esas mantas calentitas para cubrirnos). Escuchaba risas de parejas caminando y, la verdad, se sentía bien simplemente dejar que el mundo pasara sin prisa.
Paramos en Bethesda Fountain—la palabra clave aquí es “parar”, porque Salim insistió en que bajáramos y nos acercáramos a pie. La estatua del ángel era más grande de lo que imaginaba, con las alas extendidas sobre todos los que tomaban fotos o simplemente se sentaban en silencio. Cerca había un grupo cantando (no sé si eran buenos, pero sus voces rebotaban en la piedra creando un eco muy especial). Salim nos contó sobre Emma Stebbins, la artista que diseñó la fuente en 1868, ¡una mujer en esa época! Se notaba orgulloso de compartir ese dato. Intenté sacar una foto familiar pero mi hijo parpadeó justo cuando apreté el botón—clásico.
Después fuimos a Cherry Hill—Salim la llamó “la fuente de Friends” y nos guiñó un ojo (supongo que está acostumbrado a las preguntas de turistas). Los bancos estaban casi vacíos, salvo un señor mayor que alimentaba a las ardillas con lo que parecía medio bagel. Detrás de él, se veían botes de remos deslizándose por el lago. Es curioso lo tranquilo que puede sentirse Central Park en ciertos rincones; a veces ni parece que estás en Manhattan. Pasamos también por Sheep Meadow—Salim nos señaló dónde pastaban ovejas de verdad (sonaba inventado hasta que nos mostró una foto antigua en su teléfono). Al final, le dio una zanahoria a mi hija para el caballo—ella estaba nerviosa pero se rió cuando el hocico del animal le hizo cosquillas en la palma.
Todo duró unos 45 minutos pero se sintió más largo, para bien. La ciudad se veía diferente desde ese asiento: con bordes más suaves y un ritmo más pausado. No sé si fue nostalgia o simplemente alivio después de tanto caminar por Nueva York, pero todavía recuerdo esa vista por el Mall bajo los olmos. Si buscas algo clásico pero sin pretensiones (y no te importa que tu pelo quede con un leve olor a caballo), este paseo en calesa por Central Park vale mucho la pena.
El tour dura aproximadamente 45 minutos, con paradas para fotos en lugares clave como Bethesda Fountain y Cherry Hill.
El recorrido suele empezar cerca de Columbus Circle, en el extremo sur de Central Park.
Sí, se hacen paradas en Bethesda Fountain y Cherry Hill para tomar fotos y caminar un poco.
Sí, cada reserva es solo para tu grupo, hasta cuatro adultos o cinco personas incluyendo niños menores de 12 años.
Incluyen mantas calentitas en los meses fríos para que estés cómodo durante todo el paseo.
Sí, los niños son bienvenidos; los bebés pueden ir en el regazo de un adulto o en cochecito.
Tu conductor narrará datos y anécdotas sobre los puntos de interés de Central Park si quieres, eso hace que el paseo sea más entretenido.
Al final del tour te darán una zanahoria para alimentar al caballo; ¡a los niños les encanta esa parte!
Tu experiencia incluye recogida en Columbus Circle, todos los impuestos y tasas incluidos, historias entretenidas de tu conductor local sobre cada parada en Central Park, tiempo para caminar y sacar fotos en Bethesda Fountain y Cherry Hill (tu conductor te ayudará con las fotos), mantas calentitas si hace frío y una zanahoria para alimentar al caballo antes de continuar.
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