Prueba vinos legendarios de Rioja en Marqués de Riscal y Ysios con una guía local que conoce cada curva del camino y cada historia detrás de cada botella. Pasea por calles medievales antes de disfrutar un almuerzo de tapas donde la charla fluye tan fácil como el vino. Prepárate para sorpresas sensoriales y momentos que se quedan contigo mucho después.
Lo primero que me llamó la atención no fueron las viñas, sino ese destello salvaje de titanio que se retorcía sobre los viñedos en Marqués de Riscal. Nuestra guía, Marta, sonrió al verme embobado. “Es obra de Gehry”, dijo mientras tocaba su cuaderno. El edificio casi vibraba con la luz de la mañana. Dentro, olía a piedra fresca y barricas de roble antiguas, un aroma terroso y punzante a la vez. Recorrimos bodegas más viejas que mis abuelos, probando un vino que sabía a paisaje: aire seco, tierra quemada por el sol y un toque herbal que no lograba identificar.
El camino hacia el corazón de Rioja fue más tranquilo de lo que esperaba. Todos nos pusimos un poco somnolientos después de esa primera copa (o quizá solo fui yo). Al llegar a la bodega Ysios, parecía que alguien hubiera doblado las montañas en olas de plata y madera. El diseño de Santiago Calatrava es famoso por algo—no dejaba de entrecerrar los ojos para ver cómo el techo parecía moverse con las nubes. La cata aquí fue distinta: vinos más ligeros, con notas minerales. Uno del equipo intentó enseñarnos a girar la copa; yo terminé derramando vino en mi mano, pero nadie le dio importancia.
El almuerzo fue en un pueblo medieval—no recuerdo el nombre, pero las calles tenían adoquines y las contraventanas rojas estaban desgastadas por el tiempo. Nos metimos en un bar diminuto donde aparecían platos de jamón y tortilla sin que nadie los pidiera. Intenté agradecerle al dueño en español; se rió y corrigió mi acento (me lo merecía). Después, quedó un silencio fácil y tranquilo afuera—solo pasos resonando en las paredes de piedra y la radio de alguien sonando desde una ventana arriba. A veces todavía recuerdo esa calma.
El trayecto por carretera desde Bilbao hasta la región de Rioja dura aproximadamente 1 hora y 15 minutos.
Las visitas en Marqués de Riscal las organiza la bodega y pueden incluir grupos de hasta unas 20 personas en temporada alta.
Sí, incluye un almuerzo tradicional de tapas con comida y vino regional durante la visita a un pueblo medieval de Rioja.
El tour incluye visitas guiadas y catas en las bodegas Marqués de Riscal y Ysios en Rioja.
Sí, contarás con un guía profesional de habla inglesa durante toda la excursión desde Bilbao.
Probarás vinos clásicos de Rioja en Marqués de Riscal y vinos de estilo más moderno con notas minerales en Ysios.
Sí, recorrerás un pueblo medieval de Rioja con tiempo para explorar sus calles y plazas estrechas.
Tu día incluye recogida en Bilbao, entradas para las visitas guiadas y catas en Marqués de Riscal y Ysios, agua embotellada durante todo el recorrido, además de un almuerzo relajado de tapas con vino local en un pueblo medieval antes de regresar por la tarde.
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