Camina sobre el río Guadalhorce por los pasarelas del Caminito del Rey tras recogida en Nerja, Torrox o Torre del Mar. Con un guía local que comparte historias y consejos de seguridad, cruzarás puentes colgantes y senderos rocosos a tu ritmo. El día termina con un cómodo regreso, dejándote recuerdos que duran mucho más de lo esperado.
Para ser sincero, no soy muy fan de las alturas, pero eso hizo que la idea de caminar el Caminito del Rey desde Nerja fuera aún más tentadora. El autobús nos recogió puntual (ya agradecía el aire acondicionado) y nuestra guía, Marta, empezó a charlar en una mezcla fácil de inglés y alemán. Señaló antiguos olivares y nos contó cómo la gente cruzaba estos desfiladeros antes de que existieran los puentes. Pensé: “Menos mal que lo hacemos así”.
Paramos en el Restaurante el Kiosko — que en realidad no es un kiosco, sino un pequeño punto de encuentro donde parece que todos se reúnen antes de adentrarse en el desfiladero. El aire olía a pino y a algo dulce que no supe identificar. Marta repartió botellas de agua con una sonrisa (“¡Esto os va a hacer falta!”) y empezamos juntos el primer tramo. Hay un momento en que te pones el casco — al principio parece ridículo, pero enseguida entiendes por qué cuando miras hacia abajo y ves el río Guadalhorce girando muy lejos. Tenía las manos sudadas en las barandillas. Alguien detrás se rió nervioso y pensé, sí, yo igual.
El camino no es tan duro como temía — más bien es cuestión de confiar en tus pies y no mirar demasiado hacia abajo (a menos que quieras). Hay lugares donde la luz del sol se cuela entre las grietas de la roca; un par de veces un pájaro salió volando tan rápido que me sobresalté. La gente paraba para hacer fotos, pero la verdad es que algunas vistas te dejan quieto, en silencio, un momento. En un punto Marta intentó enseñarnos a pronunciar “Gaitanes” bien — Li se rió cuando lo dije fatal en español. Caminamos a nuestro ritmo, lo cual fue genial porque a veces quieres quedarte un rato o recuperar el aliento sin prisas.
Al final, las piernas me temblaban, pero de esa manera buena — como después de nadar o bailar mucho tiempo. Nos juntamos con Marta cerca de la salida y subimos al autobús fresco, todos más callados que al principio (cansados o quizá aún pensando en esa vista sobre el desfiladero). A veces recuerdo esa caída cuando estoy en casa preparando el café — lo pequeño que parecía todo desde allí arriba.
El recorrido principal mide unos 8 km y se tarda aproximadamente 2,5 horas en completarlo.
Sí, puedes elegir el punto de recogida más cercano entre estas tres localidades.
No, al inicio de la ruta te proporcionan botellas de agua.
Sí, es obligatorio llevar zapatos cerrados o sandalias con sujeción; no se permiten chanclas ni tacones.
No, el almuerzo no está incluido; tendrás tiempo para comer por tu cuenta tras terminar la ruta.
El guía habla inglés y alemán durante el recorrido.
La ruta es apta para la mayoría, pero no se recomienda si sufres vértigo o miedo intenso a las alturas.
Los niños deben tener más de 8 años y llevar identificación original o libro de familia para acreditar la edad.
Debes llevar identificación personal; no se permiten bastones, drones ni paraguas.
Tu día incluye transporte privado ida y vuelta en autobús con aire acondicionado desde Nerja, Torrox o Torre del Mar, agua embotellada al inicio del sendero, todas las entradas al Caminito del Rey con casco de seguridad durante la caminata, y la guía de un coordinador local amable desde la recogida hasta la vuelta a tu pueblo elegido.
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