Recorre las dunas salvajes de Hurghada en quad con un guía local, luego cambia el motor por un tranquilo paseo en camello mientras el atardecer tiñe la arena. Al caer la noche, disfruta una cena beduina con té dulce y relatos bajo un cielo estrellado—una experiencia que no olvidarás.
Lo primero que noté fue la arena — se mete en todos lados, pero pronto dejas de preocuparte cuando arranca el motor. Nos encontramos con nuestro guía justo a las afueras de Hurghada, todos entrecerrando los ojos por el sol de la tarde. Los quads parecían un poco usados pero resistentes, y la verdad, estaba nervioso por manejar uno. Pero tras unos minutos (y un poco de ayuda de Omar — que no paraba de sonreír con mis torpes giros), arrancamos, atravesando dunas que parecían infinitas. Mis manos temblaban un poco por la vibración y la adrenalina, y el viento seco tenía un sabor a sal y polvo.
Después de lo que parecieron horas (aunque seguro fue menos de una), cambiamos el motor por pezuñas. Los camellos eran más altos de lo que imaginaba — el mío se llamaba “Sultán” y tenía una mirada de aburrimiento, como si hubiera visto pasar a mil turistas antes que yo. Montarlo se sentía raro al principio; te balanceas con cada paso y es sorprendentemente tranquilo después del ruido de los quads. El sol bajaba detrás de nosotros, tiñendo todo de dorado y rosa. Alguien intentó hacerse un selfie y casi se le cae el móvil — hasta Sultán parecía indiferente.
Terminamos en un campamento beduino al caer el crepúsculo. Nos sirvieron té en vasitos pequeños (tan dulce que casi te duele el diente) y pan recién hecho al calor del fuego. Los aromas eran ahumados, mezclados con carne a la parrilla y una especia que no supe identificar. Nuestros anfitriones se movían en silencio pero sonreían cuando intentábamos dar las gracias en árabe básico — creo que valoraron el esfuerzo aunque no lo hiciéramos bien. Más tarde hubo música, aplausos y risas que se perdían en el aire frío del desierto. Aún recuerdo ese cielo — tantas estrellas que te hacían sentir pequeño, pero también afortunado.
Sí, la recogida y regreso al hotel están incluidos en la reserva.
El paseo en camello es en la aldea beduina; suele ser corto y relajado, aunque puede variar.
Disfrutarás de auténtica comida egipcia con platos tradicionales beduinos, además de té y agua.
Sí, hay asientos especiales para bebés para familias con niños pequeños.
No, no se necesita experiencia; los guías te explican todo antes de empezar.
Sí, está pensada para que cualquier persona pueda disfrutarla sin importar su condición física.
Sí, contarás con un guía local durante toda la experiencia en el desierto de Hurghada.
Sí, los animales de servicio están permitidos en este tour.
Tu día incluye recogida y regreso al hotel en Hurghada, todo el equipo para conducir el quad y el buggy, un paseo guiado en jeep para visitar una aldea beduina (con tiempo para explorar), además de un paseo en camello por las dunas. También compartirás una cena al estilo egipcio con té y agua mientras disfrutas de un espectáculo beduino antes de regresar al hotel por la noche.


Pago seguro en viator.com
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?