Saldrás de Cuenca cruzando valles andinos con un guía local que conoce cada curva del camino. Camina entre los muros milenarios de Ingapirca, descubre la cara inca tallada por el tiempo, disfruta un almuerzo tradicional (el cerdo asado es imperdible) y contempla Biblian desde su iglesia en el acantilado, donde el silencio parece eterno.
Ya estábamos serpenteando por el mosaico verde de los Andes cuando me di cuenta de lo lejos que había quedado Cuenca atrás. Nuestro guía, Diego, señalaba pequeñas casitas de campo escondidas en las laderas; él sabía cuáles vendían queso fresco y qué familias llevaban generaciones viviendo allí. El aire olía a pasto mojado y humo de leña, y de vez en cuando pasábamos junto a alguien que guiaba ovejas por la carretera. Todo era más tranquilo de lo que esperaba, solo el murmullo de la van y las historias de Diego sobre las tradiciones cañaris llenaban el ambiente.
Había visto fotos de Ingapirca antes, pero caminar entre esos muros de piedra antiguos —unos cañaris, otros incas— te hace sentir la historia en capas. Diego nos explicó cómo construían diferente: los cañaris con formas redondeadas, los incas con líneas más rectas y definidas. Nos dejó tocar las piedras (frías y un poco ásperas), y luego nos llevó hasta ese templo elíptico. Allí arriba soplaba un viento que me hizo lagrimear, o quizás era solo estar en un lugar donde la gente se reunía hace 500 años. Alguien del grupo intentó pronunciar “Tahuantinsuyo” y Diego sonrió: “no estuvo mal”, dijo, “pero mi abuela se reiría”.
La cara inca tallada en la montaña realmente parece un perfil si te fijas desde el lugar justo. Caminamos hasta allí después de explorar las ruinas —son solo veinte minutos, pero se nos hicieron más con tantas paradas para fotos o para recuperar el aliento. El almuerzo fue sencillo pero delicioso: cerdo asado (con ese truco de soplete que Diego nos mostró en el camino), papas y algo ácido que todavía no logro identificar. Para entonces, las nubes bajaban y todo olía a lluvia sobre el polvo.
De regreso hacia Cuenca paramos en la iglesia de Biblian, incrustada en la roca de un cerro sagrado. Aunque no seas religioso, es difícil no sentir algo estando ahí —la vista sobre el pueblo de Biblian es amplia, con picos andinos que se pierden en la niebla detrás. Me quedé un rato afuera mientras los demás entraban; una mujer que vendía velas me sonrió y me dijo algo que entendí a medias sobre bendiciones para viajeros. Quizás tenía razón —me fui con una sensación más ligera.
El viaje de Cuenca a Ingapirca dura aproximadamente dos horas en cada sentido.
Sí, incluye recogida y regreso a hoteles o Airbnb en Cuenca.
Ingapirca es el complejo arqueológico más importante de Ecuador, con estructuras cañaris e incas, incluyendo un templo elíptico.
Sí, también visitas la montaña con la cara inca cerca de Ingapirca y la iglesia en el acantilado de Biblian, en un cerro sagrado.
El almuerzo está incluido, salvo que elijas una opción sin él; hay opciones vegetarianas si se solicitan con anticipación.
Recorrerás el complejo arqueológico y harás una caminata de unos 20 minutos para ver la cara inca en la montaña.
Todos los tickets y tasas están incluidos en el precio de la reserva.
Este tour es apto para niños que compartan con un adulto pagante; hay asientos especiales para bebés si se solicitan.
Tu día incluye recogida y regreso a hotel o Airbnb en Cuenca, todas las entradas a sitios como Ingapirca y la iglesia de Biblian, guía local experto que conoce bien la historia, almuerzo tradicional (con opciones vegetarianas si pides), y transporte privado para que descanses entre paradas antes de regresar al caer la tarde.
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