Baja por el río Tarcoles viendo cocodrilos y aves con un guía local que conoce cada curva. Caminatas fáciles por la selva, paradas en mercados con frutas exóticas y un almuerzo en la montaña con vistas que recordarás más que cualquier foto.
Alguien nos hace señas para subir al bus antes de que termine mi café — resulta ser Mario, nuestro guía para la excursión en Puntarenas. Tiene una forma de contar historias que te hace olvidar que estás en un tour. Los asientos son tan cómodos como prometían (soy alto, así que lo noto), y el aire acondicionado suena suave mientras salimos de la ciudad. Primera parada: el río Tarcoles. El aire huele a tierra mojada y a algo dulce que no logro identificar. Subimos a un bote plano y enseguida Mario señala una garza que está tan quieta que parece de mentira. De repente, sin avisar, aparece un cocodrilo. Me sobresalto, alguien se ríe, y de pronto todos susurramos como si estuviéramos en una iglesia.
No hacemos caminatas dentro del parque Carara (Mario dice que al mediodía hace un calor insoportable), pero sí paramos en varios puntos al borde para fotos y paseos cortos bajo los árboles. Hay un momento en que la luz atraviesa las hojas justo como debe ser — todo verde, pero sin ser estridente. Intento captarlo con el móvil, pero no se ve igual. Más tarde, pasamos por puestos de frutas donde las mujeres nos llaman con las manos manchadas de piña recién cortada. El bus huele a mango un buen rato después.
El almuerzo es en un lugar en la montaña con ventanas abiertas de par en par hacia las colinas — la verdad, podría haberme quedado ahí toda la tarde viendo pasar las nubes. La comida es sencilla pero sabrosa (arroz, frijoles, pollo) y el jugo es fresco, sabe a guayaba o quizás a maracuyá. Li se rió cuando intenté decir “maracuyá” en español — seguro lo dije mal. El último tramo es un paseo tranquilo por Puntarenas; Mario nos cuenta quién pintó cada mural o cómo su tío pescaba en ese muelle. Se siente menos como un tour y más como si nos estuvieran dejando entrar a un secreto pequeño pero verdadero.
Sí, incluye recogida en hoteles o en la terminal de cruceros de Puntarenas.
El crucero dura aproximadamente una hora.
Sí, el almuerzo en un restaurante de montaña está incluido.
No, el caminar es mínimo; la mayoría del recorrido es en vehículo con paradas cortas.
Es muy probable ver cocodrilos y aves en el crucero por el río Tarcoles, además de otros animales en las paradas panorámicas.
Sí, el transporte cuenta con aire acondicionado y asientos cómodos.
Sí, los bebés pueden unirse; hay cochecitos y asientos especiales para ellos.
Tu día incluye recogida en tu hotel o terminal de cruceros en Puntarenas, transporte en vehículo con aire acondicionado, WiFi y espacio extra para las piernas, crucero guiado por el río Tarcoles para avistar fauna, caminatas fáciles con paradas para fotos en los bordes del parque Carara, visitas a mercados de agricultores y al jardín de mariposas El Jardín para souvenirs, recorrido en bus por la ciudad sin mucho caminar, y almuerzo en un restaurante con vistas a la montaña antes de regresar cómodamente al punto de partida.
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