Navega desde Palmeira en Sal Island en un catamarán amplio con zonas lounge abiertas y mucho espacio para relajarte. Disfruta de bebidas ilimitadas, snacks frescos, paradas para nadar con piscina flotante y, según la temporada, avistamientos de tortugas o ballenas. Un día tranquilo donde el confort manda y el tiempo se detiene para que lo notes.
“No vas a querer levantarte,” me sonrió Li mientras me hundía en la red tipo puff, con el mar a solo unos centímetros de mis pies. Nunca había estado en un catamarán tan espacioso: espacio de sobra para tumbarse, estirarse o acercarse a la barra (que, por cierto, parecía no quedarse nunca sin cerveza fría). Dejamos atrás las casas pintadas de Palmeira entre música y risas, mientras la tripulación ya bromeaba sobre cómo nos poníamos la crema solar (“¡poco!” se reían). La brisa olía a sal, pero era cálida, difícil de explicar si no la has sentido tú mismo.
La palabra clave aquí es “crucero en catamarán Sal Island”, pero lo que realmente me quedó grabado no fue solo el barco. Fue cuando nos acercamos a la bahía de Murdeira: el guía señaló Monte Leão, que si entrecerrabas los ojos parecía un león dormido (lo intenté y algo vi). Alguien vio tortugas asomando la cabeza cerca de la superficie; al parecer, el verano es su gran momento aquí. Quise sacar una foto pero llegué tarde—clásico—pero no importó. El agua era tan transparente que podías ver el fondo cuando parábamos y montaban una piscina inflable en la popa. Los niños gritaban de emoción; los adultos también, un poco.
De vuelta hacia Palmeira, vi a lo lejos Serra Negra, la “Montaña Negra”. El guía explicó que forma parte de una reserva natural y que en febrero o marzo a veces se pueden ver ballenas si tienes suerte (nosotros no, pero así es la naturaleza). Justo cuando empezaba a entrar el hambre, sacaron un snack sencillo pero fresco, y por alguna razón la comida sabe mejor en el mar. Había toallas para todos los que nadaron y puertos USB para cargar el móvil (aunque nadie quería mirar el suyo mucho). Sigo pensando en esa sensación de pereza después de nadar, calentito por el sol y feliz, como si pudieras quedarte ahí para siempre.
Sí, la recogida y regreso al hotel están incluidos en la reserva.
Durante el crucero hay bebidas alcohólicas y sin alcohol ilimitadas.
Sí, hay paradas para nadar y acceso a una piscina flotante si el clima lo permite.
El equipo de snorkel está disponible para usar durante las paradas para nadar.
Se pueden ver tortugas de junio a octubre y ballenas en febrero y marzo, pero no está garantizado.
El tour es para todas las edades; los bebés pueden ir en cochecito o en brazos. Hay asientos especiales disponibles.
El catamarán tiene capacidad para hasta 75 personas por tour para garantizar comodidad.
Se entregan toallas para todos los que quieran nadar o relajarse en cubierta.
Tu salida incluye recogida y regreso al hotel en Sal Island, acceso todo el día a un catamarán amplio con camas lounge y zonas abiertas, bebidas ilimitadas de cerveza, vino y refrescos durante el crucero, snacks frescos a bordo, uso de equipo de snorkel para explorar el agua, toallas para secarte tras las paradas para nadar (incluida la piscina inflable si el tiempo lo permite), y entretenimiento en vivo con la tripulación antes de regresar cómodamente.
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