Siéntete libre pedaleando por las playas y senderos de Manly; haz una pausa en North Head Sanctuary para disfrutar la tranquilidad, recorre los pasillos históricos de la Estación de Cuarentena y termina en Shelly Beach con la arena entre los dedos. Tú marcas el ritmo; cada parada es especial.
Confieso que nunca había recorrido Manly en bici antes de esta experiencia. Siempre lo había visto solo como un lugar para surfear, pero alquilar una bici cambió totalmente mi perspectiva. La tienda estaba justo cerca del muelle, súper accesible, y después de ajustar el casco (el mío quedó un poco torcido, lo que hizo reír al chico del mostrador), salí con esa mezcla de nervios y emoción que sientes cuando vas a descubrir un sitio desde otro ángulo. El aire olía a sal y frescura, y por encima se escuchaban lorikeets chillando, mucho más fuerte de lo que imaginaba para unos pajaritos tan pequeños.
El primer tramo junto a Manly Beach fue casi demasiado fácil, como deslizarse por una postal de vacaciones. Arena por todos lados, gente equilibrando helados o tablas de surf. Luego se fue calmando mientras seguía las señales hacia North Head Sanctuary. Es increíble lo rápido que dejas atrás la multitud: el camino se adentra en el bosque y de repente todo es eucalipto y el crujir de hojas secas bajo las ruedas. En el mapa señalaban antiguos búnkeres militares (casi me paso uno, parecía un cobertizo de piedra raro) y había placas sobre el pueblo Gayamagal; me detuve a leer una a la sombra porque, siendo sincero, no sabía mucho de su historia aquí.
Me desvié hacia la antigua Estación de Cuarentena —una cuesta empinada que quemaba las piernas— y paseé un rato entre esos edificios de arenisca. Tienen algo misterioso, sobre todo con la bahía de Sydney brillando al fondo. Un vecino que paseaba a su perro me contó historias sobre los primeros llegados que estuvieron ahí; dijo que a veces, cuando hay humedad, todavía se puede oler jabón de los viejos baños. ¿Será que bromeaba? Pero juraría que cerca de una ventana había un aroma raro a jabón.
La vuelta hacia Shelly Beach fue lo que más me gustó—el sol bajando, el agua tomando ese tono azul plateado. Los niños hacían snorkel en Cabbage Tree Bay y alguien ponía música suave desde una manta de picnic. Las piernas me dolían, pero de esa manera buena que te hace sentir que te ganaste el almuerzo (que me comí sentado en la arena). De regreso para devolver la bici, me di cuenta de cuánto más tiene Manly cuando no te quedas solo en la zona principal. Aún recuerdo esa vista desde los acantilados, ¿sabes?
Puedes recorrer Manly en bici en unas pocas horas o tomarte todo el día; es flexible porque es autoguiado.
Sí, el casco viene incluido con el alquiler de la bici.
Sí, hay más de 20 km de senderos exclusivos para todos los niveles.
Sí, los bebés pueden ir en asientos especiales o carritos; es ideal para familias.
Pasarás por North Head Sanctuary, la Estación de Cuarentena, Shelly Beach y recorrerás Manly Beach.
Sí, puedes usar taquillas para guardar tus cosas mientras pedaleas.
Tu día incluye una bici ajustada a tu talla, casco para seguridad (y estilo), un candado resistente para que explores sin preocupaciones, y acceso a taquillas para guardar lo que necesites antes de salir por los senderos panorámicos de Manly.
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