Probarás dumplings con receta familiar en White Rose, cinco tipos de pasteles salados en un mercado lleno de vida tras la escuela, escucharás historias curiosas cerca de la iglesia más antigua de Hoi An y terminarás sorbiendo fideos en un rincón olvidado que visitó Anthony Bourdain. Cada parada trae algo inesperado — saldrás lleno y con ganas de descubrir más.
El tour incluye más de 12 degustaciones en diferentes paradas.
El tour comienza en el restaurante White Rose en Hoi An.
El contenido no especifica opciones vegetarianas o veganas.
No se menciona recogida en hotel; el encuentro es en White Rose Restaurant.
Sí, bebés y niños pequeños pueden participar con cochecito o silla de paseo.
Sí, todas las áreas y opciones de transporte son accesibles para sillas de ruedas.
Visitarás White Rose Restaurant, el área del Pozo Ba Le, el Mercado Central y la iglesia católica más antigua de Hoi An.
Incluye agua embotellada junto con snacks y comidas.
Tu tarde incluye agua embotellada en cada parada, además de snacks y comidas completas durante el recorrido — no necesitas llevar nada más que apetito (y quizá mente abierta para esos pasteles salados).
Lo primero que recuerdo es el sonido — no el tráfico, sino el suave tintinear de los palillos y risas que salían del restaurante White Rose. Nuestra guía, Linh, nos llamó como si fuéramos viejos amigos. Me entregó un plato con esos famosos dumplings “white rose” (los había leído pero nunca imaginé que fueran tan delicados). El relleno estaba tibio, con un aroma casi dulce, y nos contó que la receta lleva más de un siglo en esa familia. Intenté pronunciar “banh bao vac” correctamente; Linh sonrió y dijo que estaba bastante cerca.
Salimos a las calles traseras justo cuando salían los niños de la escuela — por todos lados, con sus uniformes ondeando. El mercado local era un caos encantador: scooters zigzagueando entre pasillos estrechos, vapor saliendo de los carritos de comida. Aparecieron cinco pastelitos sobre una hoja de plátano (no recuerdo todos sus nombres), y mordí uno esperando un postre, pero me sorprendió un golpe de salsa de pescado y hierbas. Nada que ver con lo que esperaba. Linh explicó que esos pasteles salados son el snack favorito de los locales después de clase o trabajo — fue como probar un recuerdo de la infancia de alguien más.
Había una vieja iglesia católica escondida detrás de unas tiendas de faroles — la primera de Hoi An, construida cuando los comerciantes comenzaron a mezclarse aquí hace siglos. Linh contó una historia sobre cómo los sacerdotes franceses se colaban con vino de arroz durante las ceremonias (se rió; yo le creí). Luego fuimos al área del Pozo Ba Le. La gente aún dice que el agua de ahí es especial — para mí sabía a agua normal, pero quizás hay que crecer aquí para entenderlo.
El Mercado Central fue nuestra última parada. Ruidoso y un poco abrumador, con vendedores gritando precios mientras giran los ventiladores. Encontramos un puesto que Anthony Bourdain visitó hace años — sin cartel ni multitudes ahora, solo una señora mayor removiendo el caldo que apenas nos miró cuando pedimos. Los fideos estaban firmes y con un toque ahumado; a veces todavía pienso en ese plato cuando tengo hambre en casa. Así que sí, si buscas un tour gastronómico en Hoi An que realmente se sienta auténtico (nada armado), este es el indicado.

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