Te sentarás junto al Bósforo con un perfumista local, probarás decenas de esencias, crearás tu propio perfume, disfrutarás té turco y delicias frescas mientras los ferris pasan bajo tus pies. Es creativo, práctico y está lleno de pequeños momentos que recordarás mucho después de dejar Estambul.
Lo primero que me llamó la atención fue ese suave aroma a agua de rosas que se colaba por la ventana abierta, mientras abajo sonaba el silbato de un ferry cruzando el Bósforo. Apenas nos habíamos acomodado cuando nuestra guía, Selin, deslizó una bandeja llena de pequeños frascos de vidrio sobre la mesa. Sonrió y nos dijo: “Elige el que quieras, pero no te pases con el jazmín o acabarás oliendo como mi abuela”. Todos nos reímos. Jamás pensé que me pondría nervioso oliendo botellitas, pero hay algo muy personal en esto.
Había más de cincuenta aromas alineados (perdí la cuenta), cada uno con su etiqueta en turco e inglés. Mi favorito fue uno llamado “narenciye”, que Selin explicó que significa cítrico: fresco, vibrante, casi burbujeante en la nariz. Nos enseñó a combinar notas de base y de salida (todavía no sé cuál es cuál), y luego nos dejó experimentar como si fuéramos perfumistas. Mientras esperábamos a que nuestras creaciones se asentaran, nos sirvió un té espeso de granada en vasos de tulipán y repartió lokum recién hecho cubierto de azúcar. La vista desde la ventana era puro azul, barcos y agua — nada mal para un taller de perfumes en Estambul.
Al final, cada uno puso nombre a su fragancia (la mía se llama “Brisa de Gálata”, poco original pero me gustó). Selin apuntó la receta en unas tarjetitas para que pudiéramos repetirla en casa si queríamos. Me sorprendió lo mucho que disfruté simplemente charlando sobre la vida cotidiana en Estambul mientras mezclábamos aromas; más que una clase, fue como pasar la tarde con alguien que ama lo que hace. Cada vez que abro mi frasco en casa, vuelvo a ese primer soplo de rosa.
No se indica la duración exacta, pero cada sesión deja tiempo suficiente para crear tu perfume y disfrutar el té con calma.
Sí, pueden asistir bebés y niños pequeños; se permiten carritos y hay asientos para bebés disponibles.
Sí, te llevarás a casa un frasco de 50 ml de tu fragancia y una tarjeta con la receta.
Durante la sesión te servirán té o café turco y lokum recién hecho.
Sí, hay opciones de transporte público muy cerca del lugar del taller en Estambul.
Tu guía compartirá historias sobre lugares emblemáticos y la vida cotidiana durante la experiencia.
Este taller no está recomendado para mujeres embarazadas.
Tu experiencia incluye la guía experta de un perfumista profesional, todos los materiales necesarios para crear tu fragancia (platos, pipetas, tarjetas, bolígrafos), acceso a más de 60 ingredientes aromáticos, envasado de tu frasco de 50 ml con tapa especial, además de té o café turco y lokum fresco mientras esperas tu creación.
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