Sentirás la adrenalina al despegar desde una montaña suiza con tu piloto tándem sobre los lagos y valles de Lucerna. No necesitas experiencia, solo valor y zapatos cómodos. Disfruta el teleférico, el equipo incluido, la guía experta y ese momento único cuando tus pies se despegan del suelo.
El vuelo dura entre 10 y 20 minutos, según las condiciones del clima.
No, no hace falta experiencia; el piloto profesional se encarga de todo.
La recogida se organiza en un punto acordado antes de subir a la montaña.
Ropa cómoda y zapatos adecuados para correr o caminar al aire libre.
Si pesas más de 100 kg o tienes movilidad reducida o problemas cardiovasculares, contacta con el proveedor antes de reservar.
Necesitarás entre 2 y 3 horas en total, incluyendo transporte y tiempo de vuelo.
Incluye casco y todo el equipo necesario para el parapente.
No; los bebés deben ir en el regazo de un adulto durante el transporte, pero no pueden volar.
Tu día incluye encuentro en un punto acordado en Lucerna, subida en teleférico con tu piloto, todo el equipo necesario como casco y arnés, un vuelo tándem sobre lagos y montañas, y un aterrizaje seguro juntos.
Lo primero que noté fue el silencio al bajar del teleférico — solo el crujir de la grava y ese aire fresco y a pino que me hacía cosquillas en la nariz. Nuestro guía, Stefan, sonrió al ver mis zapatos (“buenos para correr, malos para los nervios”, dijo) y me dio un casco. Desde allí arriba, el lago de Lucerna brillaba abajo, con barquitos que parecían pecas blancas sobre la piel azul. La verdad, ya tenía las manos sudando.
Esperaba más instrucciones, pero Stefan solo me enganchó al arnés y dijo: “Corremos juntos. No te sientes todavía.” Eso fue todo. Corrimos hacia el borde — ni tiempo para asustarse — y de repente mis pies ya no tocaban nada. El parapente nos atrapó y todo se volvió lento y flotante. Era irreal, deslizarse sobre la región de Lucerna con solo aire bajo los dedos. El viento olía frío, casi metálico, y juraría que escuchaba cencerros de vacas a lo lejos (o tal vez era mi imaginación). El corazón me latía tan fuerte que tuve que reír.
Volamos unos quince minutos — podrían haber sido cinco o cincuenta, la verdad — viendo ríos serpentear por valles verdes y nubes posarse en picos nevados. Stefan señaló algunos pueblos con nombres en suizo-alemán que olvidé al instante (perdón Stefan), pero a él no le importó. Me dejó tomar el mando un momento; casi nos giro sin querer y solo se rió. El aterrizaje fue suave — como caer sobre el césped después de saltar del columpio de niño.
Sigo pensando en esa sensación de ingravidez cada vez que veo una montaña. Si estás cerca de Lucerna y tienes un par de horas libres, este vuelo en parapente tándem es algo que recordarás en el alma.

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