Conduce un ATV por el campo de Punta Cana con un guía local, prueba chocolate y café dominicanos frescos en el camino. Refresca nadando en una cueva subterránea y relájate en la arena blanca de Playa Macao. Risas, sabores auténticos y momentos que recordarás siempre.
Es un tour de medio día con varias paradas, incluyendo degustaciones, nado en cueva y tiempo en la playa.
Sí, el transporte con aire acondicionado está incluido durante todo el día.
El tour es apto para todos los niveles físicos y hay asientos especiales para bebés.
Visitarás Playa Macao, la Cueva Tiano para nadar, fincas de cacao y café, y pueblos rurales.
Podrás probar productos orgánicos como chocolate, café y mamajuana preparados por comunidades dominicanas.
No, no se requiere experiencia previa; los guías te explican todo antes de empezar.
Sí, hay tiempo para nadar en la cueva subterránea (Cueva Tiano) con agua cristalina.
Lleva ropa cómoda que puedas ensuciar, traje de baño para la cueva, protector solar y quizá una toalla.
Tu día incluye recogida en hotel en transporte con aire acondicionado, entradas a todos los sitios como la Cueva Tiano y Playa Macao, degustaciones de chocolate, café y mamajuana frescos hechos por locales — además de toda la diversión de manejar tu propio ATV antes de regresar cómodo al final.
No me di cuenta de cuánto necesitaba salir de la burbuja del resort hasta que estábamos brincando por esos caminos embarrados fuera de Punta Cana. Nuestro guía, José, sonreía mientras alineábamos los ATV — llamó al mío “el valiente”, lo que me hizo reír porque no soy precisamente un temerario. El aire olía a tierra mojada después de la lluvia, y de vez en cuando se colaba el aroma del café tostándose cerca. Pasamos por pequeñas fincas y niños que nos saludaban como si fuéramos astronautas o algo así.
Paramos en una casita familiar donde nos mostraron cómo hacen el chocolate y el café a mano. Intenté decir “mamajuana” bien, pero lo arruiné por completo — José solo negó con la cabeza sonriendo. El chocolate tenía una textura rústica y dulce, nada que ver con lo que compras en casa, y todavía recuerdo ese sabor cuando estoy en mi cocina. Hubo un momento en que todos nos quedamos en silencio, escuchando solo a los pájaros y la radio de alguien que se colaba entre los árboles.
Después llegó la cueva — la Cueva Tiano, que según José es especial para los locales. Por dentro es más oscura de lo que imaginas, pero de repente ves una piscina que brilla azul desde una grieta arriba. Saltar fue como reiniciar mi mente; el agua fría te despierta de golpe, pero de buena manera. Y luego Playa Macao — arena blanca que cruje bajo los pies, olas tan fuertes que por un rato no escuchas nada más. Nos quedamos ahí un rato antes de regresar, con los zapatos llenos de arena.

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