Explora los jardines de coral de Bora Bora haciendo snorkel entre peces tropicales, nada con mantarrayas y tiburones punta negra, y relájate con un almuerzo polinesio fresco en Motu Fanfan. Disfruta los sabores locales con los pies en la arena y siente cómo la vida en la isla se desacelera — este tour de día completo te deja con la piel dorada y una sonrisa.
Sí, todos los huéspedes tienen incluido el uso del equipo de snorkel.
El almuerzo incluye pescado y pollo a la parrilla, pescado crudo con leche de coco, arroz, taro, manioca, banana poe, pan de coco, frutas locales, jugos y agua.
Sí, nadar con tiburones punta negra y mantarrayas es seguro; los guías supervisan en todo momento.
Incluye jugos; refrescos y cerveza se pueden comprar en Motu Fanfan.
El tour dura aproximadamente un día completo, incluyendo paradas para snorkel y almuerzo.
Sí, hay baños disponibles en Motu Fanfan donde se sirve el almuerzo.
Los bebés pueden ir en el regazo de un adulto; las familias deben considerar las recomendaciones de seguridad antes de reservar.
Se recomienda tener un nivel moderado de condición física; saber nadar básico ayuda para las actividades de snorkel.
Tu día incluye traslados en bote por la laguna de Bora Bora con un guía profesional en cada parada; uso del equipo de snorkel; agua embotellada durante todo el tour; además de un almuerzo tradicional polinesio en Motu Fanfan con opciones como pescado o pollo a la parrilla, pescado crudo en leche de coco, frutas y jugos locales. Bebidas como cerveza o refrescos se pueden comprar por separado en el motu antes de regresar por la tarde.
Lo primero que me llamó la atención fue cómo el agua de la laguna de Bora Bora realmente brilla — no solo azul, sino ese turquesa eléctrico que ves en las postales. Subimos al bote con una pareja de Marsella y nuestro guía, Manu, que sonreía como si ya nos hubiera visto luchar con las aletas. Señaló el monte Otemanu detrás de nosotros mientras navegábamos rápido; el viento me despeinó de tal forma que aún estoy desenredando. La palabra clave aquí es “snorkel en Bora Bora” — pero en serio, nada te prepara para ver esos jardines de coral de cerca. Peces por todos lados, destellos amarillos y azules neón que se mueven alrededor de tu máscara.
Me tragué un poco de agua salada cuando una mantarraya rozó mi pierna (no estoy orgulloso del sonido que hice). Manu se rió y me dijo que son visitantes habituales — incluso le puso nombre a una, “Mimi”. Los tiburones punta negra nadaban un poco más lejos, elegantes pero nada amenazantes. El agua estaba tan cálida que ni notas el paso del tiempo hasta que de repente te mueres de hambre. Ahí fue cuando nos dirigimos a Motu Fanfan para almorzar. Pusieron pescado y pollo a la parrilla, pescado crudo con leche de coco (intenté decir “poisson cru” bien; Manu solo me guiñó un ojo), además de arroz, taro, pan de coco, todo servido bajo esas cabañas de palma tejidas. También había jugo de mango, que sabía a puro sol, si me entiendes.
Después del almuerzo caminé descalzo por la arena — crujía bajo mis pies, algo que no esperaba — mientras veía nubes deslizarse sobre la laguna. Algunos dormían en las tumbonas o charlaban en voz baja bajo los árboles. Había baños escondidos detrás de unos arbustos de hibisco (benditos sean). No era nada lujoso, pero se sentía auténtico y relajado. A veces todavía recuerdo ese momento en que todo quedó en silencio, salvo las olas y risas que llegaban de alguien intentando hacer paddleboard por primera vez.
Pago seguro en viator.com

¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?