Recorre los vibrantes mercados y Chinatown de Lima con un guía local, probando 12 snacks peruanos clásicos como ceviche y picarones. Explora las misteriosas catacumbas bajo la iglesia de San Francisco y relájate en la Plaza San Martín o disfruta un Pisco Sour opcional cerca. Risas, sabores nuevos y momentos inolvidables te esperan.
El tour incluye la degustación de 12 snacks peruanos diferentes en varios puntos.
Sí, el precio cubre la entrada a las catacumbas de la iglesia de San Francisco.
No, no incluye recogida; el punto de encuentro es en el Parque La Muralla.
El tour incluye snacks con carne como anticuchos; las opciones para vegetarianos pueden ser limitadas.
No, el Pisco Sour en el bar final es opcional y no está incluido en el precio del tour.
El recorrido no es apto para sillas de ruedas o cochecitos por caminos irregulares y escaleras.
La experiencia dura varias horas, incluyendo caminatas entre mercados, monumentos y paradas para probar snacks.
Tu día incluye paseos guiados por el Mercado Central y Chinatown de Lima con degustación de 12 snacks tradicionales peruanos (como ceviche, pan con chicharrón, picarones), entrada a las catacumbas de la iglesia de San Francisco con todas las tarifas incluidas, además de tiempo para relajarte en la Plaza San Martín o visitar un bar reconocido para un Pisco Sour opcional antes de continuar tu aventura por tu cuenta.
Para ser sincero, me apunté principalmente por la comida. Pero al entrar esa mañana al Mercado Central de Lima, el ruido y los colores me impactaron de golpe. Nuestra guía, Lucía, ya nos esperaba junto a un puesto lleno de limones y maíz morado. Me dio un vasito de chicha morada (me manché un poco la camisa — típico) y empezó a contarme cómo esta bebida está en todas partes aquí. El aire olía a masa frita y a algo dulce que aún no lograba identificar.
Seguimos caminando entre puestos donde los vendedores gritaban en español — intenté decir “gracias” con mi mejor acento y me regalaron una sonrisa enorme. Lucía nos hizo probar anticuchos (corazón de res en brocheta), que sonaba intimidante pero, la verdad, estaba jugoso y con un sabor ahumado que no esperaba. Había tantos snacks: pan con chicharrón que crujía al morder, picarones bañados en miel, hasta esos pequeños siu mae en Chinatown que me recordaron a las mañanas de domingo en casa, aunque distintos. Mi favorito fue el jugo de lúcuma — cremoso, casi como caramelo. A veces todavía me acuerdo de ese sabor.
La ciudad fue cambiando mientras caminábamos: del bullicio del mercado al silencio dentro de la iglesia de San Francisco. Las catacumbas estaban más frías de lo que imaginaba; la voz de Lucía resonaba mientras explicaba cómo vivía la gente allí hace siglos. Fue extraño ver todos esos huesos alineados bajo una iglesia tan hermosa y antigua. Luego salimos otra vez al sol brillante, con gente vendiendo churros en la avenida Abancay (sí, comimos uno más), y música que flotaba desde algún lugar cercano.
Terminamos en la Plaza San Martín, donde parecía que todo el mundo se tomaba un respiro. Algunos del grupo se animaron a probar el Pisco Sour opcional en un bar famoso cerca (no incluido en el precio). Yo me quedé sentado en las escaleras comiendo fruta exótica del mercado, viendo a familias reír bajo las palmeras. Si buscas una excursión en Lima que sea más que solo turismo — con sabores auténticos y historias que te quedan — esta es la indicada.

¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?