Recorre las bodegas más famosas de Marlborough en este tour en grupo pequeño desde Picton a Blenheim, guiado por locales que conocen cada historia de los viñedos. Disfruta catas prácticas, un almuerzo relajado en viñedo y un dulce final en una fábrica de chocolates antes de volver al puerto, con recogida incluida.
“No agites demasiado o te lo vas a poner encima,” sonrió nuestra guía mientras casi derramaba Sauvignon Blanc sobre mis jeans. Acabábamos de bajar del crucero en Picton, todavía medio dormidos, y de repente íbamos serpenteando por el paso de Koromiko, con el sol jugando entre las colinas. La furgoneta olía a café y a un perfume floral que alguien llevaba. Yo no paraba de mirar por la ventana buscando las primeras filas de viñas; aparecieron rápido, ordenadas y verdes, con el aire de Blenheim ya anunciando algo fresco y herbáceo. Nuestra guía (creo que se llamaba Janine) nos señaló antiguos sitios maoríes por el camino — la verdad, no esperaba una clase de historia antes del almuerzo.
Las catas de vino fueron... mucho más divertidas de lo que imaginaba. Nada de formalidades ni postureo, solo gente amable sirviendo copitas y contando anécdotas sobre el clima y la tierra como si fuera chisme. En un lugar, el enólogo nos dejó caminar entre las vides; pasé la mano por una hoja solo porque parecía suave (spoiler: no lo era). El almuerzo fue en un restaurante dentro del viñedo, donde la mitad de la mesa pidió mejillones y la otra mitad tablas de quesos. Intenté pronunciar “Gewürztraminer” bien y fracasé estrepitosamente — Li se rió desde el otro lado. El Pinot Gris me sorprendió; sabía casi a peras después de la lluvia.
Cuando llegamos a la cuarta bodega (¿o era la quinta?), todos estábamos intercambiando opiniones como expertos o fingiendo serlo. Alguien preguntó si Marlborough siempre huele tan limpio — incluso fuera de las bodegas hay un aroma fresco y punzante que se queda en la nariz. De regreso a Picton hicimos una parada rápida en una fábrica de chocolates. El olor era tan intenso que casi me olvido del vino. Compré una cajita para después, pero me comí casi todo antes de llegar al muelle.
Me sigo acordando de ese viaje de vuelta — ventanas bajadas, sol en la cara, todos tranquilos y satisfechos a su manera. Hay algo en compartir comida e historias con desconocidos que hace que los lugares se queden contigo más tiempo que las fotos.
El tour dura aproximadamente 5 horas desde la recogida hasta el regreso al puerto de Picton.
Visitarás entre cuatro y cinco bodegas de Marlborough, según el tiempo disponible.
El almuerzo no está incluido; se para en un restaurante dentro de un viñedo donde puedes comprar tu comida.
Sí, la recogida y el regreso al muelle de Picton están incluidos.
Sí, hay una parada en una fábrica de chocolates artesanales gourmet.
El tour requiere un mínimo de 2 personas por reserva, pero está abierto a grupos pequeños.
Probarás Sauvignon Blanc, Riesling, Pinot Gris, Chardonnay (con y sin barrica) y Pinot Noir.
Sí, el traslado se hace en minivan con aire acondicionado para mayor comodidad.
Tu día incluye recogida y regreso al puerto de Picton en minivan cómoda, visitas guiadas a cuatro o cinco bodegas premiadas de Marlborough con catas en cada una, tiempo para almorzar en un restaurante del viñedo (a tu cargo), un paseo tranquilo por viñedos activos con explicaciones locales sobre la tradición vinícola, y una dulce parada en una fábrica de chocolates antes de volver a tu barco con tiempo de sobra.
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