Saldrás desde Huatulco con biólogos marinos que saben dónde ver delfines, tortugas e incluso ballenas jorobadas mar adentro. Escucha sus sonidos bajo el agua, haz snorkel en arrecifes tranquilos lejos de multitudes, disfruta manzanas y barras de granola entre paradas —y regresa con el cabello salado y muchas historias inesperadas.
Casi se me cae la manzana cuando apareció el primer delfín, tan cerca que juraría que nos guiñó un ojo. Nuestra guía bióloga marina, Ana, solo sonrió y dijo: “Hoy están curiosos”. El barco apenas había salido de la marina de Chahué y el mar ya se sentía vivo de una forma que no esperaba. Había una brisa salada mezclada con protector solar y ese leve zumbido del motor bajo nuestros pies. La verdad, tenía miedo de marearme (siempre me pasa), pero entre las historias de Ana sobre familias de delfines y el horizonte infinito, casi se me olvidó.
Navegamos varias millas mar adentro, mucho más lejos de donde suelen llegar la mayoría de los tours. El agua allá cambió de color, un azul más profundo y tranquilo, solo interrumpido por las gaviotas volando arriba. En un momento apagaron el motor y Ana lanzó un micrófono submarino al agua. De repente se escucharon esos clics y silbidos raros —¿serían delfines hablando?—. Todos nos quedamos en silencio un instante. Después alguien vio una tortuga marina flotando sin preocuparse por nosotros. Sentí que éramos visitantes en su mundo, no solo turistas en un bote.
Luego regresamos navegando hacia las bahías —Chachacual, La India... perdí la cuenta porque la costa no dejaba de cambiar de forma y color. Paramos en un arrecife donde el agua estaba tan clara que se veía cada ondulación de la arena. No soy muy buen nadador, pero tenían chalecos de snorkel para todos (hasta para mí). Había unos pececitos amarillos diminutos nadando entre corales que parecían de mentira. Alguien me dio una barra de granola después y sabía mejor de lo que cualquier snack debería después de nadar —supongo que el agua salada hace eso.
Sigo pensando en ese momento escuchando sonidos de ballenas bajo el sol —fue casi surrealista. Si buscas una aventura ecológica en el mar de Huatulco que se sienta auténtica (y no como un tour masivo), esta es la opción. Además, Ana respondió todas mis preguntas nerd sin hacerme sentir tonto ni una sola vez… y eso ya es mucho decir.
Se ven delfines y tortugas con frecuencia; las ballenas jorobadas se avistan de diciembre a marzo en aproximadamente el 90% de los tours.
Sí, incluye snorkel en arrecifes saludables de Huatulco si puedes nadar 100 metros y subir una escalera al barco.
Sí, todos los guías son biólogos marinos bilingües que comparten su conocimiento durante el tour.
El tour llega varias millas mar adentro para aumentar las chances de ver delfines, tortugas y ballenas antes de regresar por las bahías.
Incluye agua embotellada y snacks saludables como manzanas y barras de granola para los invitados.
Los tours son en grupos pequeños para una experiencia más personalizada en el mar.
Se proporcionan chalecos salvavidas desde bebés hasta adultos de hasta 130 kg; también hay chalecos de snorkel para ese rango de peso.
La edad mínima es 3 años; los niños deben cumplir con los requisitos de natación para hacer snorkel.
Tu día incluye agua embotellada y snacks saludables como manzanas y barras de granola; uso de chalecos salvavidas o de snorkel para todas las tallas; guía de biólogos marinos bilingües; tiempo navegando millas mar adentro buscando delfines, tortugas o ballenas, además de snorkel en arrecifes tranquilos antes de regresar a la marina de Chahué en Huatulco.
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?