Sumérgete en la vida de Cabo San Lucas con paradas en la playa Médano, el centro y el famoso Arco desde un barco con fondo de cristal. Disfruta de los lobos marinos, prueba tequila local, escucha historias del guía y lleva contigo el recuerdo del sol en la piel mucho después de volver a casa.
Sí, el traslado desde el hotel está incluido en este tour.
Sí, abordarás un barco con fondo de cristal en el muelle "A" de la marina para la parte de Lands End.
Sí, visitarás El Arco junto con Roca Pelícano, Playa del Amor, Dedo de Neptuno y más.
Sí, se incluye tiempo para compras en el centro de Cabo San Lucas.
No se incluye almuerzo; sin embargo, se proporciona agua embotellada y hay una degustación opcional de tequila.
Sí, los bebés pueden unirse; quizá necesiten sentarse en el regazo de un adulto o usar cochecito.
No se especifica la duración exacta, pero incluye recorrido por la ciudad, tiempo en el agua y compras.
El tour es adecuado para la mayoría, pero no se recomienda para quienes tengan lesiones en la columna o problemas cardiovasculares graves.
Tu día incluye traslado desde el hotel en una van con aire acondicionado y un guía bilingüe que te llevará por el centro de Cabo San Lucas antes de dirigirse al muelle "A" para el paseo en barco con fondo de cristal hacia Land’s End. Se proporcionan chalecos salvavidas a bordo. También recibirás agua embotellada durante el viaje, una degustación opcional de tequila y tiempo libre para compras antes de regresar.
Empezamos en Cabo San Lucas, pero no como me lo imaginaba. En vez de ir directo al mar, nuestro guía Mario nos llevó a una esquina llena de vida cerca de la playa Médano — se escuchaba música, el aroma a protector solar estaba en el aire, y la gente reía mientras desayunaba tacos. Señaló la antigua fábrica de atún (la verdad, ni me había fijado) y nos contó cómo todo creció alrededor de ese lugar. El sol ya pegaba fuerte, pero una brisa salada hacía que todo fuera más llevadero. Pasamos por Cabo Wabo — sí, el lugar de Sammy Hagar — y Mario sonrió cuando le pregunté si alguna vez lo había visto. “A veces,” dijo, “pero justo cuando menos lo esperas.”
Después de recorrer el centro (compré una tortuguita tallada a mano de una mujer que sonreía pero casi no hablaba), nos dirigimos a la marina. El barco con fondo de cristal parecía más pequeño de lo que imaginaba, pero una vez en el agua se sentía perfecto — justo el espacio para asomarte y ver a los peces nadar debajo. Cerca de Roca Pelícano el agua se volvió tan clara que podías ver cada ondulación en la arena. Un par de lobos marinos ladraban desde una roca y todos nos reímos; un niño intentó imitarlos y casi se cae al agua (su papá lo agarró a tiempo). La palabra clave aquí es sin duda “tour Lands End Cabo San Lucas” — porque esa parte se siente como llegar al límite de algo.
No esperaba que Playa del Amor se viera tan dorada de cerca ni que el Dedo de Neptuno realmente pareciera un dedo (más o menos). Al acercarnos al Arco, Mario bajó la velocidad para que todos pudiéramos tomar fotos — pero la verdad, solo quería quedarme ahí y sentir el viento en la cara un rato. De vuelta en tierra hubo una breve degustación de tequila; intenté decir “salud” como Mario, pero seguro lo dije mal. También hubo tiempo para comprar, aunque yo solo deambulé con los dedos pegajosos por el helado derretido. Es curioso cómo esos pequeños momentos se quedan contigo.

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