Disfruta de un paseo tradicional en jaunting car por los verdes parques salvajes de Killarney con un Jarvey local que te contará historias en el camino. Luego, súbete a un bote con techo de cristal en Ross Castle para un tranquilo crucero por Lough Léin, escuchando leyendas y buscando ciervos rojos en la orilla. Momentos de calma entre risas y sorpresas del clima irlandés que hacen de esta experiencia algo inolvidable.
El tour suele durar unas 2 horas en total, combinando el paseo en jaunting car y el crucero por el lago.
El paseo comienza junto al puente de madera cerca de Ross Castle.
Sí, el guía a bordo ofrece comentarios en vivo durante el crucero por Lough Léin.
Sí, los niños pueden participar pero deben ir acompañados por un adulto; se aplican tarifas infantiles cuando comparten con dos adultos pagantes.
No incluye recogida en hotel; hay opciones de transporte público cerca.
Se pueden acomodar sillas de ruedas plegables si van acompañadas de alguien que ayude a subir y bajar.
Visitarás Ross Castle antes de subir al crucero por el lago.
Podrás ver ciervos rojos (la última manada nativa de Irlanda), aves y otros animales locales durante el recorrido.
Tu día incluye un paseo guiado en jaunting car por los parques de Killarney con un Jarvey local que comparte historias, entrada a los terrenos de Ross Castle y un crucero narrado en un bote con calefacción y techo de cristal por Lough Léin—todos los impuestos y tasas incluidos, además acceso sin colas garantizado para que no pierdas tiempo esperando.
Para ser sincero, lo que más me llamaba la atención era saber qué demonios era un “jaunting car”. Resulta que es un carrito tirado por caballos, con asientos bien altos para que no te pierdas ni un detalle: árboles que se arquean sobre ti y un verde tan intenso que casi abruma. Nuestro conductor, o “Jarvey” como los llaman aquí, se llamaba Michael y parecía conocer a todos los pájaros por su canto. Nos contó sobre los ciervos rojos, que dicen son la última manada nativa de Irlanda, y juraría que vimos unas astas asomarse entre los árboles, aunque quizá fue mi imaginación. Después de la lluvia de la noche anterior, el aire olía a tierra mojada, y el caballo no paraba de mover las orejas como si quisiera unirse a la charla.
Al llegar a Ross Castle, este apareció casi de la nada junto al agua. No esperaba que el lugar fuera tan tranquilo, solo un par de patos y esa luz gris y plana sobre Lough Léin. El cambio de tierra a lago fue de repente; un momento estás dando botes en el carrito y al siguiente, deslizándote en un bote con techo de cristal llamado Lily of Killarney. La guía a bordo tenía un don para contar historias que me hizo olvidar que muchas eran leyendas: fantasmas, tesoros hundidos… Empezó a refrescar, pero dentro tenían calefacción, lo que me salvó porque, otra vez, subestimé el clima irlandés.
Sigo pensando en la paz que sentí cruzando el lago. Pasamos por islas pequeñas con árboles torcidos por el viento, y Michael saludó a otro barco como si fueran viejos amigos (quizá lo sean). En un momento me di cuenta de que no había mirado el móvil ni una sola vez desde que salimos del pueblo; hay algo especial en moverse despacio entre tanta historia y naturaleza. Si buscas una escapada desde Killarney que tenga un poco de todo—castillos, relatos locales, cambios de clima inesperados—seguro que encuentras justo lo que esperabas. O tal vez algo totalmente distinto.
Pago seguro en viator.com

¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?