Remarás por el río Ayung en Bali, cerca de Ubud, guiado por un experto local que te llevará por rápidos suaves y paisajes selváticos. Risas, paradas para fotos junto a tallados antiguos y un almuerzo junto al río están incluidos antes de regresar al hotel, con traslado incluido.
Sí, el traslado privado desde el hotel está incluido si eliges esa opción al reservar.
El río tiene nivel 2-3, ideal para principiantes y personas con buena condición física.
Sí, se proporciona almuerzo y todo el equipo de seguridad como casco y chaleco salvavidas.
La excursión suele durar desde la recogida a las 7:30 am hasta la vuelta al hotel a las 3:00 pm.
La edad mínima es 6 años; sin embargo, el seguro cubre de 9 a 65 años.
Sí, hay toallas, duchas y vestuarios en el punto final del recorrido.
No se recomienda para viajeros con lesiones en la columna o problemas cardiovasculares.
Tu día incluye traslado privado desde el hotel si lo seleccionas, todo el equipo de seguridad como casco y chaleco salvavidas, guía profesional en el río Ayung cerca de Ubud, toallas y acceso a duchas y vestuarios al finalizar, seguro (de 9 a 65 años) y un almuerzo balinés sencillo antes de regresar en vehículo con aire acondicionado.
Aún recuerdo cuando estaba al borde del río Ayung, justo afuera de Ubud — mis zapatillas ya llenas de barro y mis nervios entre la emoción y el “¿qué estoy haciendo?” Nuestro guía, Wayan, nos sonrió mientras repartía cascos. Bromeó sobre el humor del río ese día (“no muy bravo, pero le gustan las sorpresas”) y nos enseñó cómo sujetar el remo correctamente. El aire olía a piedra mojada y frangipani, y la verdad, estaba más preocupado por caer al agua que por cualquier otra cosa.
Los primeros minutos en la balsa fueron un caos total — agua salpicando por todos lados, alguien detrás mío gritando cada vez que pasábamos un rápido (no diré nombres). El río Ayung aquí es nivel 2-3, lo justo para que el corazón se acelere pero sin perder la sonrisa. En un momento pasamos junto a enormes tallados en las paredes de roca — nuestro guía señaló escenas de antiguas leyendas balinesas. Intenté decir “terima kasih” bien y Wayan se rió, negando con la cabeza. Mi pronunciación necesita práctica.
A mitad del recorrido, paramos en una pequeña orilla para fotos y recuperar el aliento. El sol empezó a asomarse entre las nubes — todo se veía más verde y vivo después de la lluvia de esa mañana. Mis manos temblaban un poco por remar (y quizás por la adrenalina), pero también sentí una calma extraña. Se escuchaban los pájaros sobre el sonido del agua golpeando las piedras. El almuerzo después fue como una recompensa: arroz simple, satay de pollo y un sambal picante que me hizo sudar más que el rafting. Compartimos anécdotas con otro grupo que volcó la balsa (nadie se lastimó, solo el orgullo).
No esperaba sentirme tan despierto después — músculos cansados pero la mente clara. El camino de regreso a Ubud fue tranquilo; todos mirando por la ventana o medio dormidos. Sigo pensando en ese momento donde todo se ralentizó y podías escuchar el río un instante antes de volver a remar.

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