Sentirás la bruma fresca en la piel en Multnomah Falls, caminarás por senderos bajo acantilados de basalto y disfrutarás de vistas increíbles desde Vista House sobre Columbia River Gorge. Con recogida en hotel en Portland y un guía local que comparte historias, prepárate para momentos de asombro — y quizá algo de lluvia — en esta aventura de medio día.
Es una excursión de medio día por la tarde que comienza con recogida en el hotel de Portland e incluye varias paradas en cascadas antes de regresar.
Sí, incluye recogida y regreso en hoteles del centro de Portland.
Se visitan Multnomah Falls, Latourell Falls, Horsetail Falls (si el tiempo lo permite), además de paradas en Vista House y otros miradores.
Sí, los niños pueden unirse, pero deben usar los asientos de seguridad según las leyes de Oregon durante el transporte.
Se incluye agua embotellada; se pueden comprar snacks o comidas en el lodge de Multnomah Falls si se desea.
Sí, el tour se hace con lluvia o sol; se recomienda vestir apropiadamente para el clima de Oregon.
Hay caminatas cortas a miradores o puentes; el sendero a Latourell Falls es de unos 400 metros ida y vuelta.
Tu tarde incluye transporte cómodo en una van Mercedes-Benz Sprinter con agua embotellada durante todo el recorrido. Un guía local experto te llevará a cada cascada — incluyendo Multnomah Falls y Latourell Falls — con tiempo para fotos y explorar senderos. La recogida y regreso en hoteles del centro de Portland hacen que todo sea muy cómodo para relajarte antes de volver a la ciudad.
No me imaginaba lo cerca que podías estar de las cascadas hasta que estuvimos justo ahí, casi tocándolas. Nuestro guía, Matt (que es de la zona), se rió cuando intenté pronunciar “Latourell” a la manera local. El viaje en furgoneta desde Portland fue rápido, unos 40 minutos tal vez. Tomamos esa vieja carretera escénica y de repente todo estaba cubierto de musgo, verde y salvaje. En la primera parada, Crown Point Vista House, recuerdo que el viento casi me vuela el sombrero. La vista sobre el Columbia River Gorge se extendía hasta el infinito; se olía la piedra húmeda y las agujas de pino. Alguien señaló el Monte Hood a lo lejos, pero yo seguía pensando en ese viento.
Bajando hacia Latourell Falls, el aire se volvió más frío y cargado de niebla — esa sensación cuando la piel se humedece pero es agradable. Matt nos contó sobre los acantilados de basalto y esa extraña mancha amarilla de líquenes (en fotos parece falsa, pero es real). A pesar del ruido del agua, seguía escuchando pájaros. Más tarde, en Multnomah Falls, había más gente, pero no arruinó la experiencia; parado en el puente Benson con la bruma golpeando mi cara, me sentí pequeño de una manera buena. Las cascadas son más altas de lo que parecen en las fotos — 189 metros, nada menos. También tuvimos tiempo para explorar el viejo lodge en la base, que olía a café y ropa mojada.
De regreso hacia Portland paramos en otra cascada — Horsetail Falls, que realmente parece su nombre si miras con atención. Algunos se acercaron para fotos; yo me quedé viendo las gotas resbalar por mi manga un rato. Llovió intermitente, pero a nadie le importó (Matt dijo que es el “clima típico de Oregon”). Para entonces mis zapatos ya estaban húmedos y había perdido la cuenta de los tonos de verde que habíamos visto. El camino de vuelta se sintió más tranquilo. A veces todavía recuerdo esa vista desde el puente.
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