Recorre el interior agreste de Isla Catalina con un guía local, buscando bisontes americanos en sus zonas de pastoreo cerca de Middle Ranch y Cape Canyon. Siente el viento mientras subes a Black Jack Mountain para disfrutar de vistas panorámicas al Pacífico. Prepárate para risas, historias inesperadas y algún que otro bache—recordarás lo salvaje que puede ser Catalina.
La duración no se especifica en el contenido; revisa tu correo de confirmación para más detalles.
El tour incluye comentarios en vivo durante el recorrido, pero no menciona recogida en hotel.
Sí, los niños son bienvenidos, pero deben tener al menos 5 años y estar acompañados por un adulto.
Pasarás por Middle Ranch y Cape Canyon hasta un mirador en Black Jack Mountain, con oportunidades de ver bisontes americanos.
No, no se recomienda para embarazadas ni personas con problemas de espalda o corazón.
Las salidas son diarias, pero dependen del clima; consulta tu correo de confirmación para actualizaciones.
Sí, el conductor también es guía y ofrece comentarios en vivo durante todo el recorrido.
Si se cancela por mal tiempo, te ofrecerán otra fecha o un reembolso completo.
Tu día incluye transporte por el interior de Isla Catalina con un conductor-guía que te dará comentarios en vivo mientras recorres Middle Ranch y Cape Canyon hasta el mirador de Black Jack Mountain—solo lleva ganas de aventura (y quizás unas gafas de sol que no se vuelen). Hay opciones de transporte público cerca si las necesitas.
Avanzábamos por el camino de tierra en un vehículo abierto, con el polvo levantándose detrás, y yo no podía dejar de mirar las colinas, esperando que de un momento a otro apareciera un bisonte. Nuestro guía, Mike, tenía esa habilidad de hacer una pausa justo antes de contar alguna curiosidad rara sobre Isla Catalina (como que los bisontes llegaron aquí por una filmación antigua en los años 20). Ya había escuchado esa historia, pero vivirla aquí, con el aire oliendo a salvia y mar, se siente totalmente diferente.
Paramos cerca de Middle Ranch, que parecía demasiado verde para ser una isla. Había unas nubes bajas colgando sobre las crestas y por un momento solo se escuchaba el viento, hasta que alguien vio una gran figura marrón moviéndose despacio entre la hierba. No voy a mentir, se me aceleró el corazón. Los bisontes son enormes de cerca; su pelaje se ve más áspero de lo que imaginaba. Mike nos contó que no son originarios, pero ahora forman parte de la historia de Catalina. Saludó a otro conductor que pasaba; aquí todos parecen conocerse.
Subir por Cape Canyon fue más movido de lo que esperaba (agárrate el sombrero si vas atrás), pero cuando llegamos al mirador de Black Jack Mountain… wow. Esa vista se me quedó grabada: cañones que se retuercen hasta un pedazo azul del Pacífico, con rayos de sol colándose entre las nubes. Alguien intentó tomarse una selfie y se le cayeron las gafas de sol, lo que provocó risas mientras Mike las sacaba de debajo del asiento. No fue nada glamuroso, pero se sintió auténtico. Hay algo en ver esos espacios salvajes desde lo alto que te hace sentir pequeño y afortunado a la vez.
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