Sentirás la emoción del mar abierto mientras vuelas entre Boston y Salem en ferry rápido—sin tráfico, solo brisa marina y vistas urbanas. Disfruta snacks a bordo, observa faros en la costa y baja justo cerca de atracciones como Quincy Market o el Museo Peabody Essex. Lo mejor: esa sensación de escapada cuando la ciudad queda atrás.
Lo primero que noté fue el golpe del agua contra el casco—firme y constante, casi como un latido bajo mis pies. Apenas habíamos salido del muelle de Boston cuando alguien detrás mío señaló el skyline que se iba quedando atrás, todo cristal y ladrillo en la neblina de la mañana. Agarré un café en la pequeña cafetería del barco (nada lujoso, pero caliente) y busqué un lugar afuera donde el viento me despeinó y me hizo lagrimear un poco. Hay algo especial en ver cómo la ciudad se encoge detrás de ti que te hace sentir que realmente estás yendo a un lugar nuevo.
El catamarán va rápido—más rápido de lo que esperaba. La tripulación local bromeaba sobre “ganarle al tráfico de Halloween”, lo que hizo reír a todos porque, sinceramente, no me imagino atascado en la Ruta 1 cuando puedes estar aquí viendo botes de pesca pasar junto a los faros. El viaje de Boston a Salem duró menos de una hora, pero se sintió aún más corto con tanta charla y gente señalando puntos de interés (alguien gritó “¡Ese es el House of Seven Gables!” antes de atracar). Si te mareas fácil, mejor toma algo antes—los días con viento hay un poco de movimiento.
Al llegar a Salem, todo parecía cerca—el Museo Peabody Essex estaba a un corto paseo, y podía oler masa frita que venía de algún lado (aunque nunca la encontré). De regreso esa misma tarde, me senté adentro un rato solo para escuchar pedacitos de conversación—familias planeando su próxima parada en Quincy Market o parejas debatiendo si ir al North End por unos cannoli. Es curioso cómo en estos viajes los desconocidos empiezan a compartir consejos rápido. Sigo pensando en esa sensación de aire salado y posibilidades mientras volvíamos al puerto de Boston—difícil de explicar si no lo has vivido.
Unos 60 minutos en el catamarán rápido, ida y vuelta.
Sí, hay una cafetería con snacks, sándwiches y bebidas, incluyendo cerveza y vino.
El ferry llega a poca distancia a pie de las atracciones del centro, como House of Seven Gables y el Museo Peabody Essex.
Sí, tanto las zonas de embarque como el barco están adaptados para sillas de ruedas.
Sí, debes comprar dos boletos de ida: uno de Boston a Salem y otro de Salem a Boston.
Sí, hay tres baños para pasajeros durante el viaje.
Debes llegar al menos 15 minutos antes; si llegas tarde probablemente pierdas el embarque porque salen puntuales.
Sí, los bebés pueden viajar pero necesitan su propio boleto; también se permiten cochecitos y carriolas.
Tu día incluye un viaje en ferry rápido entre Boston y Salem con asientos en salón interior o en cubierta al aire libre para disfrutar la brisa del puerto. Hay cafetería a bordo con desayunos, sándwiches, snacks, café y bebidas—incluso cerveza o vino si quieres—y tres baños para tu comodidad. El embarque es sencillo y accesible para sillas de ruedas.
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