Remarás desde el centro histórico de Paraty hacia la Ilha dos Pombos, recorrerás manglares con un guía local, verás carpinchos y aves tropicales de cerca, y luego navegarás por el río Perequê Açu para descubrir nuevas vistas coloniales —todo el equipo incluido. Prepárate para un esfuerzo suave, encuentros inesperados con la fauna y una mirada fresca a Paraty que no esperabas.
La duración máxima es de 2 horas y 30 minutos, con aproximadamente 90 minutos de remo efectivo.
Sí, está pensado para todas las edades y niveles físicos, con instrucciones claras al inicio.
Hay buena probabilidad de avistar carpinchos y aves como tucanes y garzas en los manglares.
El punto de partida es la playa Pontal, cerca del centro histórico de Paraty.
Protector solar, ropa deportiva o traje de baño, gorra, gafas de sol, agua, bolsa impermeable o funda para el móvil; impermeable si hay lluvia.
No se incluye recogida; el encuentro es directamente en la playa Pontal para comenzar el tour.
Sí, un guía local profesional acompaña todo el recorrido.
No se recomienda para quienes tengan lesiones en la columna o problemas cardiovasculares graves.
Tu día incluye todo el equipo náutico y material de seguridad necesario para el kayak, además de instrucciones prácticas en la playa Pontal antes de zarpar con tu guía profesional —solo tienes que llegar listo para remar sin preocuparte por el equipo o la logística.
Deslizamos nuestros kayaks en el agua justo en la playa Pontal, a solo unos pasos de las calles empedradas del centro histórico de Paraty. Nuestro guía, João, nos dio un rápido repaso: cómo sujetar el remo (aunque igual terminé con ampollas), hacia dónde remar para no chocarnos. La mañana ya estaba cálida y pegajosa, pero una brisa salada que venía de la bahía hacía que todo se sintiera más fresco. De fondo, alguien tocaba samba en una radio cerca de la orilla mientras nos dirigíamos hacia la Ilha dos Pombos.
El agua estaba tranquila, aunque no completamente lisa, pequeñas ondas reflejaban la luz. Pasamos entre raíces enredadas y plantas verdes que nunca había visto; João señaló algo llamado “siriúba” (tuvo que repetirlo dos veces para que lo entendiera). De repente dejó de remar y susurró: “Miren”. Un tucán, de esos de pico amarillo intenso, saltaba entre las ramas sobre nosotros. Casi se me cae el remo tratando de sacar una foto. Más adelante, en los manglares, todo se volvió más silencioso, solo se escuchaban algunas garzas buscando en el barro. El aire olía a tierra dulce, difícil de describir si no has estado dentro de un manglar.
No esperaba ver carpinchos tan cerca, pero ahí estaban, una familia entera descansando en la orilla como si nada. Uno nos miraba con ojos somnolientos mientras sus crías mordisqueaban el pasto cerca. João sonrió y dijo que son visitantes habituales; hasta le puso el nombre de un primo a uno (ya no recuerdo cuál). Luego remamos por el río Perequê Açu, pasando por casas coloniales desde un ángulo que no se ve a pie. Niños nos saludaban desde un muelle y una señora vendiendo cocadas nos gritó algo —creo que se burlaba de João por su sombrero de sol.
El tour no fue agotador, justo el esfuerzo necesario para sentir que estás vivo sin cansarte. Hay algo especial en ver Paraty desde el agua que hace que todo se vea más suave, más antiguo tal vez. Aún recuerdo ese momento en los manglares cuando todo quedó en silencio, solo el sonido sincronizado de los remos. Si buscas una excursión en Paraty que no sea solo caminar por las piedras o andar en jeep, esta es la indicada.
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