Camina por Eisenach con un guía local y descubre rincones ocultos, historia musical y relatos sobre Lutero, Bach y mucho más. Este tour da vida al pasado de la ciudad de una forma que no encontrarás en las guías.
Lo primero que me llamó la atención en Eisenach fue ese ligero aroma a humo de leña, quizás de las casas antiguas cerca de la Casa Bach. Nuestra guía, Anna, nos esperaba justo afuera de este edificio del siglo XV, a pocos pasos del lugar donde nació Bach. Dentro, pudimos ver partituras originales y hasta escuchamos algunas notas en instrumentos antiguos. El crujir del suelo daba la sensación de que Bach podría aparecer en cualquier momento.
Luego visitamos la Lutherhaus, escondida en una calle tranquila, casi pasa desapercibida si no buscas su fachada entramada. Anna nos contó anécdotas de la época escolar de Martín Lutero, que no siempre fue el mejor alumno. Echamos un vistazo a las habitaciones diminutas donde vivió, conservadas como hace siglos. Es increíble pensar que tanto Lutero como Bach caminaron por estas mismas calles.
La Iglesia de San Jorge está en pleno centro, y no puedes evitar fijarte en cómo las campanas resuenan por la plaza. Entramos justo cuando alguien practicaba en el órgano; resulta que miembros de la familia Bach tocaron aquí durante más de un siglo. Anna nos señaló la pila bautismal donde bautizaron a Bach y el lugar donde se casó Santa Isabel con solo 14 años. También hay una placa dedicada a Martín Lutero, que cantó aquí de niño en el coro.
Pasamos después por la Iglesia de los Predicadores, menos concurrida, pero aún se escucha el murmullo de niños en su descanso. Anna nos explicó que tanto Lutero como Bach estudiaron aquí. Luego nos dirigimos al Museo Reuter-Wagner. Si te gusta la historia musical, este sitio está lleno de recuerdos de Wagner, incluyendo su máscara mortuoria. Es algo casi surrealista.
Una sorpresa fue la historia del automóvil en Eisenach. El Museo Automobile Welt está repleto de BMW y Wartburg antiguos. Incluso hay un modelo de 1929, el primer BMW fabricado aquí. El olor a aceite de motor se mezcla con el aroma del café del café del museo.
Antes de terminar, Anna nos insistió en visitar la “Tiny House”. Está encajada entre dos edificios más grandes, no mide ni dos metros de ancho. ¡Alguien todavía vive ahí! Tuve que girar el cuerpo para asomarme por la puerta. Son detalles curiosos como este los que hacen que Eisenach se quede grabado en la memoria.
Sí, es familiar y fácil de recorrer a pie. A los niños les suelen encantar paradas curiosas como la Tiny House y el museo del automóvil.
Por supuesto. Tu guía puede adaptar la ruta según tus intereses, solo tienes que decir qué quieres ver más.
La mayor parte del recorrido es accesible y se aceptan cochecitos y sillas de ruedas. Avísanos si tienes necesidades especiales para planificarlo bien.
Tu tour privado incluye todas las atracciones principales mencionadas, además de tiempo para preguntas o paradas personalizadas. Contarás con un guía local exclusivo para tu grupo y flexibilidad para cambiar el recorrido.
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